sábado, 25 de agosto de 2018

Álibi






Me encontraba bastante deprimido desde hacia varios meses, había intentado aplicar todos los medios posibles para que mi mente entrara en razón, pero cuando parecía que mejoraba, de nuevo recaía con una profunda tristeza que me asustaba. Soy en verdad un curioso de los estudios de la mente, y desde hace años leo ensayos sobre los muy diferentes comportamiento del ser humano, así que no me fue difícil identificar los signos clínicos de lo que es una depresión profunda o status psicótico. Pero quizás por mi debilidad, estos signos clínicos se difuminaban y perdían la fortaleza que yo inicialmente les daba y los olvidaba, creyendo que podrían ser otros. Pero así pasaron por mi fuero cognitivo muchos malos momentos que me hacían la vida imposible, hasta que decidí consultar con un psiquiatra, y lo hice con gran dolor de corazón. Busqué que no fuera conductista y elegí un freudiano con ramalazos de Lacan, por consejo de mi amigo Nicolás. Y me advirtió:
    • le gusta que le hablen mucho, que le cuentes todo lo que se te pasa por tus entendederas. Él, cuando lleve algo de tiempo te parara y dirá que vuelvas otro día. Pero deja claro que tu no puedes ir de forma continuada, buscando una excusa creíble. Esta excusa te dará un Álibi para no volver a su consulta más, así que lo que te propongo es que uses sus conocimientos en tu favor, y no te dejes engatusar por sus silencios, son peligrosos.
    • ¿Y que me puede pasar ? A veces soy violento cuando me presionan o me siento presionado.
    • No hombre, no tienes que llegar a esos extremos, solo que cuando te des cuenta que está desarrollando un canto de sirena y te está enrollando para hacerte fijo en sus emolumentos, busques un medio de salir de sus garras y ya solo tú completes el trabajo psicoanalítico.
    • ¿ En verdad no lo llevo a comprender en toda su extensión Nicolás?
    • Veras, supón que el origen de todo tu proceso es algo que arrastras desde tu infancia, por ejemplo un abuso sobre tu inexperto e ingenuo cuerpo. Eso te deja una marca en tu subconsciente que puede ser el origen de tus depresiones.
    • ¿Y él, porque lo sabe?
    • Quizás porque se lo has comentado tú.
    • Pero si yo no lo conozco aún, como lo va a saber .
    • Querido amigo, quizás sería mejor que te viera un Psiquiatra al uso, que te mandara un puñado de pastillas y te silenciara, yo en verdad solo he usado alguna coartada cuando me trató, y me fue útil porque en dos sesiones me dí el alta y no he recaído.
Le hice caso a mi amigo Nicolás, me di el alta con un perfecto Álibi y diez días después me tuvieron que internar por un bloqueo psicótico.

INDALESIO


martes, 7 de agosto de 2018

MÉDICO RURAL






Trabajé durante cuarenta y cinco años en el Hospital de mi ciudad. Accedí después de una severa preparación académica y unos años de práctica en lugares apartados del campo español, algo que me resultó muy provechoso, ya que me tenía que enfrentar a muchos asuntos de salud con una formación más teórica que práctica. Con enorme fortuna no tuve que enfrentarme a ninguna complicación grave y me gané el sobrenombre del Doctor Carreras el iluminado. Durante los dos años que pasé en aquella población con doscientos habitantes, decidí mantener una relación cordial y benefactora, estableciendo una relación económica con igualas muy ajustadas y posiblemente muy equitativas. Me gané el afecto de muchos campesinos y el desafuero de los poderosos, pero yo me sentí muy satisfecho porque noté algo nuevo en mi corta experiencia, el respeto de los paisanos.
Cuando se corrió la voz maliciosa de que me iba a la ciudad, me asaltaron amigos y vecinos para presionarme y retenerme, así que tuve que salir en las horas en que se escuchaba “el parte” y con la ayuda de Frasquito el aguador, con una de sus mulas. Me llevó los bultos y la maleta de cartón hasta la parada de autobús, y me abrazo agradeciendo los servicios prestados al pueblo y él en representación de la comunidad del pueblo, como alcalde pedáneo que era. Casi muero de frio dentro de la caseta de parada, tardó más de dos horas y cuando llegó estaba tiritando de frio y abrazado a uno de los bultos que contenía ropa. Tardó más de una hora en cesar la tiritóna, pero me libré de nuevas calenturas, ya que el autobús no volvió a parar hasta llegar a la ciudad, estando la temperatura por encima del cero grado. Llevaba dos mil pesetas como todo ahorro de mis dos años en el pueblo y con la venta de las igualas, algo que dejé a buen recaudo con Frasquito. Después de dejar mis cosas en una taquilla de la estación, recorrí varias posadas y casas con alquiler de habitaciones, en una de ellas me quedé a razón de cincuenta pesetas a la semana con derecho a almuerzo y cena.
Al día siguiente me lancé a la calle en busca de lo que andaba queriendo encontrar, pero volví a la necesidad de alimento y a un tenue descanso. Luego me fui directamente al Sanatorio de la Inmaculada, pero ya no quedaban ningún directivo, salvo el médico de guardia. Me presenté a él y cuando le dije que era médico, me obsequió con una poderosa sonrisa, me ofreció hacer la guardia suya por veinticinco pesetas. Intente poner escusas pero me convenció pensar que era el mantenimiento de media semana. Según él, no había trabajo y si algún interno se ponía pesado se le ponía media ampolla de Largactil y ningún problema. Y ocurrió, no una sino cinco llamadas de urgencia, al menos la enfermera era una mujer con amplia experiencia y que me propuso algunas soluciones que me parecieron muy acertadas, y tanto que al día siguiente me ofrecieron la plaza de médico de urgencia y despidieron al espabilado que me vendió su trabajo. Allí duré cinco años, simultaneando con el Gran Hospital donde me habían aceptado para hacer las rotaciones de las especialidades.
INDALESIO

sábado, 21 de julio de 2018

DAMMATIO MEMORIAE





Su vida profesional discurrió en varios hospitales, unas veces por voluntad propia y otras por necesidades profesionales, y en verdad en todos los lugares donde laboró se sintió a gusto. Fueron tres los Hospitales donde desarrolló su actividad profesional, en el último fue donde permaneció mayor tiempo y donde siendo ya un profesional formado fue capaz de desarrollar sus habilidades y capacidades aprendidas.
No piensen que esa coincidencia puede ser concurrente con la del conocido médico y autor literario Indalesio Carrera, no. Todo es pura coincidencia, porque se llaman de parecida manera y coinciden en su oficio, aunque uno fue médico sacerdote y el otro cirujano de los huesos, oficio que les reportó no pocas satisfacciones y algunos recursos monetarios. A usted lector, le quiero llevar la información solo del que tiene mayor interés, el médico sacerdote que penó en las colonias del Imperio español durante veinte años .
Este robusto sacerdote originario de las provincias de Navarra, entró en contacto con la iglesia en los años de 1650, habiendo sido desde pequeño impulsado por su devota madre a coger los hábitos, como la mejor manera de salir del medio rural. Esperando destino una vez cantada su primera misa, desaparece por los lares de un Priorato gallego, donde permanece dos años dedicado a la gestión económica. Una vez adquirida suficiente formación pasa al seminario de Comillas donde entra a formar parte de la Compañía de Jesús, para su posterior traslado a las colonias americanas y en concreto los llanos de Moxos. Allí participa en la producción de la Quinina, en su depuración y en la demostración de su gran utilidad, en especial a los tozudos ingleses que crearon una negativa leyenda sobre su uso y utilidad. Consigue el jesuita Carrera recomendar su uso para la Condesa de Chinchón que fue diagnosticada de unas malarias y que gracias a su uso curo la chinchona, rompiendo el aislamiento del producto y consiguiendo publicar con gran éxito un libelo sobre sus enormes ventajas y eficacia de la más tarde conocida como Quinina.
Pero toda esta historia quedo apagada y desdibujada por la ley del silencio que hizo desaparecer toda la información sobre los científicos del seminario del Loreto, perteneciente a los Jesuitas, con los informes sobre los beneficios de la corteza del quino y su aplicación en el tratamiento de las jodidas fiebres. Así quedó un silencio impuesto sobre las propiedades de este aún genial producto y de los científicos que lo desarrollaron, desapareciendo el quizás primer médico jesuita que confió en la sabiduría de los pueblos que poblaban las Américas.
INDALESIO

sábado, 30 de junio de 2018

PALIATIVOS






No tengo claro cual fue el motivo del accidente, por lo que pude ver no tenia señales externas de daño en sus extremidades, pero si que no conseguía realizar movimiento con su cuerpo.
Cuando por primera vez abrió sus ojos, lo hizo con mucha precaución, quizás porque le molestaba la intensidad de la luz o quizás porque tenía miedo de ignorar donde se encontraba, el caso fue que solo podía relacionarse con el movimiento de sus ojos.
Su cuerpo estaba incapacitado, yacía inmóvil sobre un colchón de cámaras alternantes y nada se movía, consciente del estado en que se encontraba repasó su situación. Se concentró en las manos y aunque no las veía, se dio cuenta que no conseguía realizar el más mínimo movimiento. Luego probó con los pies y no llegaba información alguna de actividad, y eso que se concentro con todos sus sentidos e impulsos cerebrales.
Abrió los ojos muy despacio, algo ya habitual y miró. Reconoció a su hermano, luego a su mujer con la cara húmeda de lagrimas y los ojos inexpresivos. Personajes con batas, posiblemente médicos pero que no conocía, con los brazos cruzados sobre la oronda barriga y hablando con gestos de certeza de la inviabilidad de su situación. De vez en cuando estos personajes anotaban algo sobre una libreta, lo sabía no porque lo viera sino porque escuchaba el garabateo de una pluma sobre el áspero papel. Luego entró en mi campo de visión, alargó su mano y me pellizco en la base de mi cuello, no sentí absolutamente nada. Negó con la cabeza y con un gesto despreciativo se retiró, saliendo de mi campo de visión.
Pude ver que se sentaban y que hablaban, escuché como decidían terminar la historia, su historia. Le llevarían a cuidados paliativos y allí con una dosis adecuada le dormirían, para siempre. Bueno, al menos me alegro que se hayan cumplido sus deseos. Así que vi como decidía despedirse y en morse con los parpados hacia las señales *-/-**/**/---/*** . Vi como elevaba los globos oculares para ver como cargaban en el suero la dosis letal de Ketamina. Luego dejo caer sus parpados. 
 INDALESIO

miércoles, 6 de junio de 2018

CÓDIGO SECRETO






Fue un flechazo a primera vista. Un día que salió a pasear por las afueras de la ciudad para relajarse vio el objeto en el escaparate de todo a cien de los chinos y se quedó prendado. Sin dudarlo entró en la tienda y lo adquirió. Para ese tipo de comercio resultó un producto caro, pero si le hubieran pedido tres veces el precio que pagó lo hubiera soltado sin pestañear. Se mantuvo atento durante el embalaje para que no se dañara y acompañó el paquete en la furgoneta de reparto. Al llegar a su domicilio lo desembaló, lo vistió con lencería que quedaba de sus tiempos de casado y se metió enseguida en la cama. Se trataba de una mujer fabricada en silicona, de aspecto joven, pechugona y con todas sus partes tan al natural que mejoraba cualquier comparación. Su asombro aumentó hasta la maravilla cuando tras los primeros escarceos la hembra artificial desplegó una calidez y una capacidad de respuesta insuperables. No solo los movimientos y las contracciones profundas, sino también las palabras cariñosas con las que respondía excedían los límites de lo esperado. Aunque la voz era un tanto metálica pronto se acostumbró a sus susurros que completaban un programa sin fisuras. No recordaba haber pasado una noche de placer como la que sostuvo con la muñeca a la que sentó a la mesa para desayunar. Tienes que lavarme, le había dicho al despertar y así lo hizo con un mimo que no había empleado en sus hijos.
Hacía tiempo que vivía solo debido al negocio de exportación de información confidencial instalado en su casa. Sostenía una sociedad hermética con intereses y resultados de los que todos estaban contentos. Había desarrollado un software cuántico en código ADN que superaba en fiabilidad y precisión a los medios informáticos más seguros. Su sistema para encriptar datos proporcionaba canales más fiables que los de las propias embajadas. Al manejar asuntos sensibles se vio obligado a seguir una vida tan enclaustrada como los mensajes que transcribía, lo que dio al traste con la familia y los amigos. Sabía que era vigilado y que cualquier contacto podía echar por tierra el negocio. El prestigio que alcanzó en el mundo del espionaje fue a costa de su vida social. Aquella mujer informatizada le venía como anillo al dedo.
Por deformación profesional no soltaba prenda en sus encuentros a pesar de los requerimientos de la máquina que le pedía intimidad. No sé nada de ti, le dijo una noche al borde del orgasmo. Y menos vas a saber si no te callas, le contestó de corrida. Sus relaciones mejoraron al acoplarse los deseos como si estuvieran diseñados la una para el otro y viceversa. Durante el día la visitaba de vez en cuando para preguntarle cómo se encontraba y ella respondía siempre con el cariño de la primera vez. Tanto era su amor que empezó a tener celos de su compañera. La vigilaba, la escondía y como al preguntarle si tenía algún amante le contestaba con evasivas, se fue crispando hasta poner en peligro su estabilidad psíquica. Para asegurarse la fidelidad instaló una caja fuerte en el dormitorio donde la encerraba por las mañanas una vez aseada, pero ni aún así se sentía tranquilo.
Como especialista en códigos infalibles ideó un algoritmo con dos millones de números primos con el que selló la combinación de la cerradura. Por seguridad guardó la cifra en un solo ordenador que se bloqueó tras el ataque que hackers rusos realizaron con otros fines. Fue imposible restaurar la contraseña por lo que no pudo abrir la caja fuerte ni con explosivos. Tras varias semanas de intentos improductivos empezó a dormir pegado a la pared donde estaba incrustada la caja. Allí se masturbó varias veces llamándola por su nombre. Luego dejó de acudir al despachó y terminó colgándose del manubrio de la cerradura con el cinturón del albornoz de su querida. Al trascender la historia, los poetas locales recrearon la figura de los amores imposibles como hicieron los clásicos con modelos menos extremos.
Cuando al atardecer los artificieros abrieron la caja encontraron un amasijo de plastilina con aspecto de momia. Se dedujo que la silicona se había descompuesto al agotarse las baterías. Abierto el testamento comprobaron que había dejado fondos y mandas para que los incineraron juntos y enviaran las cenizas a la legación china por el conducto de seguridad secreto, para su posterior traslado al Comité Central, y así se hizo.
CIRANO

lunes, 21 de mayo de 2018

TERTULIA DE LOS MERE





Hacia años que conocíamos a Indalesio, es un buen muchacho con mayor interés que inteligencia, y cuya mayor característica era el entusiasmo que manifestaba ante cualquier propuesta. Le llamé por indicación del psiquiatra que lo había encontrado y aceptó unirse al desenfrenado grupo que llamábamos MERE, médicos republicanos, jubilados con inquietudes de izquierda. Como esperábamos, inmediatamente se prestó a la próxima comida coloquio, la celebrábamos el siguiente viernes después del 14 de cada mes, lo cual me liberaba del castigo de avisar a cada uno de los contertulio. Hasta ese momento se habían celebrado tres reuniones, con esperanzas de llegar algún acuerdo pero sin resultados aparentes. Queríamos o al menos deseábamos encontrar una plataforma para poder manifestar sin reparo nuestra inquietudes sociales, filosóficas y políticas, pero sin realizar ningún compromiso, quizás solo la laicidad y la soberanía, elementos indispensables en los criterios republicanos. Eso sería nuestros deseos, pero quedo en nada, nadie sintió el más mínimo interés en los compromisos colectivos, y quedó como las reuniones de un grupo de amigos que solo nos unía el oficio de sanador.
Indalesio se integró rápidamente, además era amigo o conocido de casi todos y usaba la ironía con mucha facilidad y oportunidad, su pasión más relevante era la literatura y en alguna ocasión nos martirizaba con sus cantinelas de ficción literaria.
En alguna ocasión invitábamos a personaje relevante para que nos hablara de su especialidad y sin ser una conferencia nos daban algunas informaciones de interés y su posterior coloquio. La ocasión que quiero remarcar ocurrió hace tres meses, a propuesta de Indalesio. Llamé al conocido novelista Gustavo Sinsabores que acababa de publicar una pésimo relato en una editorial local y que no había tenido la acogida esperada, pero según Indalesio tenia una escritura fácil y llana con gran porvenir y futuro.
A mi personalmente me gustaba poco porque ya hace años lo condené por un pésimo relato pretencioso y con una estructura literaria muy débil y ya conocida, pero como no teníamos a nadie en espera decidí que adelante, como así fue.
Hacia un precioso día y fuimos como habitualmente hacemos al Pimpi, cuando llegó nuestro invitado hicimos las habituales presentaciones y yo hice unas palabras de salutación y bienvenida. Antes de terminar ya pude apreciar cierta inquietud en nuestro invitado Gustavo, miraba fijamente a Indalesio y se retorcía los dedos de la mano derecha en el hueco de la mano izquierda. Cuando terminé, Indalesio habló con rigor de lingüista resentido, criticando levemente su novela. Miré al novelista y le ví desencajado y muy inquieto hasta el punto que se levantó y se abalanzó con un cuchillo en la mano hacia Indalesio, atravesándole el brazo derecho de atrás hacia adelante, un fino chorro de sangre nos salpicó a todos. Por fortuna en el Hospital le cosieron sin encontrarle lesión importante. El novelista estuvo en comisaría durante tres horas hasta que el juez dictaminó su ingreso en el pabellón de agudos del Hospital. Nunca supimos el porqué de este comportamiento y esta agresión, el caso fue que se disolvió el grupo de los Mere.
Llamé a Indalesio para decir que se acabó y de camino preguntarle por su salud, me respondió afectuosamente como siempre y me contó que tenia un problema, porque su brazo agredido se había quedado paralizado, en el hospital no se habían apercibido que la puñalada le había seccionado el nervio y que ahora tenía problemas para poder repararlo .
Así que su brazo derecho lo tenía inútil y no podía escribir, y que su agresor padecía un síndrome psicótico del que saldría después de una larga temporada, aunque él no lo había denunciado, bastante pena y carga tenía ya. Los porqués nunca lo sabremos, aunque sospechaba que era debido a unos celos literarios. Hace años que no lo he vuelto a ver.
    INDALESIO   24/02/2016 


martes, 8 de mayo de 2018

EL SABIO Y LA CABRA


 



Un estudioso entrado en años, casi todos penosos, se retiró al desierto a descansar después de haber conseguido, tras arduos trabajos, dos descubrimientos contrapuestos. Por una parte, enseñó a orinar levantando la pata como hacen los perros a una cabra macho. Este logro se enmarca en el campo de sus investigaciones pedagógicas. Por la otra, alcanzó a anular la presión atmosférica creando un sistema de turbulencias que despejan la columna de aire, de unos diez kilómetros de altura, que se apoya sobre la cabeza de cualquiera. Libre del peso invisible que achanta sobre el terreno a todo ser vivo, se vio con capacidad de enfrentarse a la gravedad, asunto que lleva muy adelantado. Como en otras ocasiones, salió un día con su cabra a caminar por el campo en dirección a la montaña. Al llegar a las rocas trepó por las más escarpadas, sin esperar a nadie, con la agilidad que puede desplegar quien no tiene que soportar el rozamiento. Sus pulmones se llenaban a tope del aire limpio que subía de la tierra y devolvían el carbónico generado en el metabolismo celular, por lo que el intercambio gaseoso adquiría eficiencias nunca vistas. La cabra lo seguía con dificultad, llamándolo a voces de vez en cuando. Hay que decir que el animal bobino había aprendido a hablar por su cuenta.

  • No corras tanto maestro, que no puedo seguirte, gritaba la cabra.
  • No te quejes y sube, que para eso tienes cuatro patas y pezuñas adhesivas, contestó el liviano andante libre del peso de la atmósfera.

De todas maneras, optó por esperarla en un rellano o bazareta escavada en la roca a donde la cabra llegó exhausta.

  • Me tienes que enseñar el truco que empleas para subir de esa manera al igual que me enseñaste a orinar como un perro, le dijo una vez tomado aire.
  • Hay cosas que se pueden enseñar y otras que no.
  • Todo saber debe ser transmitido a imitación de la Naturaleza que tan generosa es.
  • Pero las cabras carecéis de la ciencia teologal, sois dionisíacas y ariscas. Recuerda lo que costó tu adiestramiento. Antes aprendiste a hablar que a mear contra los árboles.
  • Eso se debe a la animadversión que le tenemos a los perros que siempre han sido nuestros peores enemigos. Nos muerden en las canillas y en las orejas, donde más duele.
  • Pero buenos topetazos le dais cuando se ponen a tiro.
  • Eso si es verdad, no hay cosa que más me guste que embestir a un perro. Si logro romperle la crisma de un cabezazo me considero dichoso.
  • Con esas ideas ¿quieres que te descubra el secreto de la escalada?
  • Una cosa es un perro que muerde y otra un amo que enseña, al que respeto como maestro y al que nunca osaré hacer daño. Me siento feliz a tu servicio.
  • Muy meloso te pones cuando quieres conseguir algo. Dime ¿te alegras de saber orinar como un perro?
  • Mucho, porque me da personalidad; no hay cabra que se me resista y porque de esa manera ahuyento a las fieras que me atacan.
  • ¿Hasta eso llega una simple meada?
  • Si un zorro me persigue, me paro, levanto la pata y meo con autoridad ante la mirada de sorpresa del raposo que sale corriendo dando aullidos.
  • Eso me lo tenías que haber contado antes.
  • Veo que eres vanidoso y que te gusta que te alaguen a pesar de tu vida solitaria.
  • Me gusta que reconozcan lo que he conseguido con esfuerzo. No me oirás alardear de haber enseñado a mear a estilo perro a una cabra porque no soy presumido.
  • Pronto verás que alguien se apropia de la idea.
  • Pero ahí estás tú para desmentirlo
  • ¿Pretendes que salga en tu ayuda cuando te niegas a enseñarme el truco de la ligereza?
  • No es ningún truco, es un descubrimiento científico.
  • Llámalo como quieras, el caso es que, como Fausto, te dedicas a la magia y como él, después de haber estudiado a fondo filosofía, leyes, medicina y, por desgracia, también teología, sigues tan sabio como antes.
  • Si continúas metiéndote conmigo me veré obligado a venderte a los gitanos de la feria.
  • Fair is foul, and foul is fair”. No serás capaz de eso; además ¿qué harías sin nadie con quien hablar?
  • Tampoco es tan interesante hablar con una cabra que confunde feria con razonable.
  • No he leído a Shakespeare, a pesar de lo cual sigo siendo tu único compañero.
  • En cuanto se enteren las sociedades científicas me llamarán para que les explique mi invento, con lo que dejo de necesitar tu compañía.
  • ¿Quién va a creer que has enseñado a orinar a una cabra si no me ven?
  • No hablaba de eso, pero puede que sea yo el que monte el circo.
  • No te veo hombre de circo.
  • Ni yo a ti cabra escaladora.

Se acercaba el águila elevándose por las corrientes de aire sin mover las alas. La cabra se escondió detrás del hombre y dijo:

  • Con esa no valen trucos, si te agarra estás perdido. Mira la cara de pocos amigos que trae.
  • Estando yo aquí no se atreve por mucha hambre que tenga,
  • Lo peor es cuando están criando. No me dejes solo porque no acabo de entender eso de comerse unos a otros. Nosotros nos conformamos con la hierba, damos más de lo que recibimos y encima somos dóciles y agradecidos. No hay nada más tonto que un rebaño de cabras o de ovejas, esas parientas lanudas que, encima, visten a los hombres.
  • No rajes más y volvamos, que el águila se aleja.

CIRANO

domingo, 15 de abril de 2018

MIS SECRETOS






Debo confesar algo que no deseo se haga público, así que hago esta confesión contando con la complicidad de mis hipotético lectores, que deben mantener un prudencial silencio al respecto de mis ausencias.
Hace varios años, disculpen por no poder hacer referencia explicita a la fecha exacta porqué la ignoro, me pude apercibir de que tenía dificultad para memorizar algunos datos, o bien recordar nombres de alguna referencias que consideraba importante, así por ejemplo el nombre del escritor colombiano....¿cómo es? A si, Álvaro Mutis, pues algo paso dentro de mi archivo de recuerdos porque tengo que buscar referencias para recordar su nombre. Y así con muchas otras cosas que debo asociar con algo o alguien para poder ponerle nombre, así con Álvaro Mutis lo tengo enlazado con el signo del silencio sobre los labios, a veces busco la asociación y entonces enlazo con el nombre. Si es verdad que es algo complicado pero no podría recordar sin asociar, aunque en estos últimos tiempos he dejado de recordar la imagen o palabra de asociación y tengo que recurrir a buscar en las bases de datos.

Me avergüenzo consultar con un médico especialista, primero porque no conozco a ninguno y menos en el campo de las enfermedades de los nervios, no... solo de pasada le he preguntado como si fuera para un amigo, y con el descaro de los tiempos actuales me remitían al especialista o a lo sumo me decían en tono de sorna, haber quítate los pantalones. Así que no lo he compartido , solo ahora lo hago participe a los posibles lectores del Garrotin, no sin haber realizado un severo esfuerzo de voluntad y de pudor que disimulara la vergonzante enfermedad que sufro y padezco. Y en verdad he mejorado bastante después de escribir sobre lo que me ataca, la desmemoria, pero continúo aislado, porque me avergüenza mantener una conversación omitiendo la mitad de las referencias porque no las recuerdo.

Mi único contacto con el mundo es la escritura, escribo y sin corregir lo guardo y así tengo varios almacenes llenos de historias tanto propias como de personal ajeno que además nunca releo, pero desde que lo hago siento una leve frescura en mi cabeza, y algo más de facilidad en recordar, a saber he vuelto al escalón de asociar para recordar. Pero para escribir necesito saber , así que decidí leer, aprender pasando por los que ya saben y quizás no olvidan, y leo y leo mucho, pero todo o casi todo lo olvido, algo que para nada me afecta, porque aunque lo olvido mantengo un discreto conocimiento que me resulta suficiente. Aunque no, no me resulta suficiente, deseo saber más, quiero saber más y me he ido enganchando de forma que salvo un par de horas para el ejercicio, el resto lo distribuyo entre escribir y leer,con lo que me encuentro enganchado al saber y producción de conocimiento, ¿y sabéis? Cuanto más sé, más quiero saber,aunque dude,y por tanto que me encuentro en fase de recuperación de mi proceso. ¿Eso no era Kafka? 24/10/2016
INDALESIO 




lunes, 2 de abril de 2018

ÚLTIMAS VOLUNTADES


 



El propósito de su vida había sido el racionalismo, su modelo Sócrates. Como se ejercita el atleta para alcanzar las mejores prestaciones deportivas llevando el cuerpo al límite, así se esforzó él para cultivar su mente con el fin de alcanzar la máxima capacidad racional, eliminando toda sombra de emotividad o pasión. Cuando la razón resolvió el último enigma y apuntó que había llegado la hora, organizó el trance de la forma más lógica posible.

Hacía poco que había perdido a la compañera de su vida con la que tuvo hijos a los que no logró inculcar sus ideas porque la influencia femenina, más inclinada al afecto que la suya, decidió el sesgo de la personalidad de su descendencia de la que, dicho sea de paso, no podía quejarse.

No teniendo, pues, compromiso sentimental alguno contactó con una clínica holandesa que tramitaba con rigor y discreción las últimas voluntades. Escribió cartas, firmó testamentos, se compró un terno cómodo, calzó zapatillas de deporte y se dispuso a partir. Ligero de equipaje se acomodó en su asiento de primera, dispuesto a disfrutar los lujos que ofrecen las compañías aéreas a los pasajeros que se los pueden pagar. La razón programa, pero no decide ya que, al sobrevolar los Alpes, el avión perdió altura y tras un par de minutos angustiosos, durante los cuales se disiparon las especulaciones que lo llevaban a la muerte, se estrelló en un valle perdido del macizo blanco.

La suerte, que tampoco se para en conjeturas, hizo que fuera el único superviviente del accidente que redujo la bien construida aeronave a un revoltijo de hierros impregnados de sangre y vísceras. El asiento de privilegio que ocupaba fue lo que le salvó la vida porque además de mantenerlo sin un rasguño lo colocó al lado de los restos de comida y cerca de su mochila. Así que no tuvo más que vaciar la escasa ropa que llevaba y llenarla de paquetes de alimento listos para su consumo. Como no paraba de nevar se puso un tabardo de piloto que encontró entre la chatarra y se lanzó a lo desconocido.

No es que fuera joven ni que estuviera sobrado de fuerzas, pero se sintió revivir como si tuviera veinte años. Empezó a andar lleno de esperanza sin pararse a pensar ni un segundo en la sinrazón de su penosa aventura teniendo tan a mano barrancos por donde culminar su proyecto. Al llegar la noche fabricó un iglú donde se refugió hasta que la Aurora de rosáceos dedos lo abrazó. Perdido y sin divagar pasó tres días, al cabo de los cuales llegó a un albergue donde lo recibieron como a un héroe. De allí lo llevaron a un plató de televisión en el que contó sus peripecias a cambio de un suculento contrato que acabó convirtiéndolo en ídolo de masas.

Cuando le preguntaban por el motivo de su viaje respondía que era cosa de negocios sin soltar prenda del verdadero motivo. Al volver a casa rompió las cartas que había escrito cuando era razonable y se dedicó a vivir la vida lo más alejado posible de lo reflexivo. No volvió a pensar en el asunto, por el contrario, se dejó llevar por la pasión sin atisbos de filosofía ni nada parecido. La historia cuenta que murió a los ciento dos años durante un baile de carnaval en el que participaba disfrazado de momia.

CIRANO

domingo, 11 de marzo de 2018

RELATO SENTIDO






Acantilado de La Cala : 5 marzo 2018
Ayer entre 5 y 6 de la tarde, amenazados por previsión de lluvias, fui con Sándra. Sus dulces relatos con el fondo, -ya lejano, otras veces inmediato,- del rumor de las olas, sencillamente divinos.
En el acantilado los choques bramantes de las olas con sus sábanas de espumas alborotadas nos brindaron un espectáculo de ensueño. En el cielo las densas nubes se disputaban su propio espacio frente al sol y el horizonte abrió su vivo arcoíris por el este. Por el oeste, los rayos solares, radiales y luminosos, “rompimiento de gloria,” parecían señalarnos , tras las nubes, al Dios del Universo, tronante.
Al llegar a la “ballena varada”, apenas visible, sobre el paseo, a varios metros de distancia de ella y en el macizo, una tronera emitía un bramido-suspiro, un resoplido que me arrebató la gorra y la capucha: quejas de la ballena… por la ausencia.
No nos llovió y disfrutamos de lo lindo
BIRLIBIRLOQUE 

domingo, 25 de febrero de 2018

HELENA SEDUCTORA





Eurípides inventa en su drama Helena la figura, consolidada en la sociedad burguesa del XIX, de la querida que se echa un amante, pero mantiene la ficción de fidelidad a su marido. En el prólogo, la esposa amistosamente raptada interpreta su historia afirmando que lo que se ha ido con Paris es su imagen “tuvo a mi nombre, pero no a mí”. Aclara que en realidad fue retenida por Hermes entre los repliegues del éter, donde queda a la espera de reunirse con Menelao, inaugurando el consabido “no es lo que parece”. A pesar de esta quimera se siente orgullosa de que los hombres se maten por ella y de ser la causa de la guerra. Sigue siendo un tema de actualidad el desdecirse de los actos propios.
Lo que viene funcionando desde la Antigua Grecia, si no de antes, es que la primera pasión sirve para formar la familia, para echar raíces. Luego llega el aburrimiento: “El amor. Claro, el amor. Un año de ardor y llamas y luego treinta de cenizas” (Giuseppe Tomasi di Lampedusa: El Gatopardo); pero si en ese momento surge un nuevo amor capaz de superar la querencia del hogar, se produce el rapto. Safo lo describe poniendo, precisamente a Helena como ejemplo: “Unos dicen que un ejército de jinetes, otros que una tropa de soldados, otros que una escuadra de navíos es lo más hermoso sobre la negra tierra; en cambio, yo digo que es aquel a quien uno ama. Es absolutamente fácil hacer esto inteligible a cualquiera, pues la que mucho había contemplado la belleza de los hombres, Helena tras abandonar a un hombre superior en todo, se fue a Troya navegando y ni de su hija ni de sus queridos padres en ningún momento se acordó”. Pasada la exaltación se intenta volver a la primera situación con excusas; si allí tampoco está el reposo viene la depresión: Madame Bovary, Ana Karenina, La Regenta, Fortunata y Jacinta.
Creo que la máxima expresión de la pasión es el rapto. En esa situación todo es irreal, no se habita en este mundo, sino que, como Helena, se está en éxtasis, se es inmaterial, se vive más allá de los sentidos. Cuando está poseída, la mujer quisiera petrificar el momento. Siente que el futuro destruirá la felicidad máxima y pide ¡acuérdate de mí!, que es el lamento de la sombra en Hamlet. Desde el culmen del placer ve la otra vertiente del tiempo como si habitara en él y, como un alma en pena, repite ¡acuérdate de mí! Es la hiperrealidad a la que tienen acceso los elegidos. Tras eso solo hay dos salidas: la muerte o la paz interior (serenidad). Estamos hablando de pasiones de verdad, no de frivolidades.

CIRANO

lunes, 12 de febrero de 2018

VENDEDOR







Era frecuente ver por nuestro barrio vendedores ambulantes, estaba algo apartado y las comunicaciones eran bastante precarias.
El que más recuerdo era Juan, el marengo que llevaba dos cenachos con pescado del día. Solo podía ir a un barrio, porque al paso de algunas horas a los pescados se le enturbiaban los ojos y ya nadie los compraba. El truco consistía en dejar que el pobre Juan subiera las empinadas cuestas del barrio ofreciendo su producto, y comprarlo cuando ya iba de vuelta desesperado porque no la había colocado. Su imagen era inconfundible, una boina negra y pequeña le coronaba su cabeza de pelos blancos, y una perenne colilla de un cigarro Ideal en la comisura de sus resecos labios. Siempre iba sin zapatos ni alpargatas, me fascinaban esos pies gruesos y siempre a la vista por los pantalones remangados.
La otra persona que se instaló en mis recuerdos, ignoro su nombre, porque solo venía una vez cada tres meses o similar, era un apicultor que vendía su producto, miel de abejas. Me despertaba curiosidad porque llevaba siempre una mula con las cantaras de miel en ambos lados, y por su indumentaria, un sombrero de paja y ala ancha y un babero de tela de franela de color oscuro y abotonado debajo de la barbilla. Tenía la costumbre de llamar por el portón de debajo de la terraza y ofrecía sus productos, algo que solíamos comprar por ser mi padre bastante goloso.
No tendría yo más de diez años, cuando presencié una escena que me impacto para muchos años. Aquel día mis padres no estaban como así se lo anuncié al campesino de la miel, él tiró bruscamente de la serreta del animal que pegó un salto y se golpeo en un miembro delantero cayendo al suelo con la pata quebrada. El trabajador de la miel se mordió el labio inferior con un gesto de rabia, enderezó las cantaras de miel que empezaban a manar por su boca, mientras el animal intentaba enderezarse. Él le tranquilizo, hablándole con voz firme pero sin brusquedades, mientras colocó las cantaras en posición vertical, y le quitó las alforjas de sujeción.
Se sentó a su lado y le acarició la quijada, mientras el animal resoplaba, levantó la cabeza y me preguntó si por el barrio había algún veterinario. Le conteste que cerca vivía uno que trabajaba en el ayuntamiento, y fui avisarle. Cuando vio al animal, le preguntó que edad tenía, le dijo que mucha, aunque no podía precisar. Le miró los dientes y los ojos, y le dijo con cautela, este animal tienen mucha edad para recuperarse, así que le recomiendo lo que usted ya sabe. Se incorporó, le puso una inyección en las ancas traseras y el animal se tranquilizó. El veterinario se fue, sin recibir emolumento alguno, y le dijo: “ya tiene usted bastante con la perdida del animal”. El trabajador de la miel, se quitó su sayo, sombrero y camisola y me pidió un pico y una pala. Yo estaba en las escaleras sentado y preguntándome que es lo que allí pasaba, me limité a suministrarle pico y pala y volví a mi observatorio. Cuando levanté la mirada, vi como levantaba el pico y en posición travesera golpeo la cabeza del animal sonando como si estallará algo hueco. Aquel sonido y la violencia que representaba me hicieron levantarme y correr completamente despavorido.
Cuando pude compartir con mis hermanos la escena, volvimos al lugar de los hechos, el hombre se encontraba terminando de extraer la tierra de la fosa que estaba haciendo para el animal, que yacía inerte a su lado. Al terminar empujo la mula al foso y lo cubrió.
Mis padres acudieron, y el campesino les pidió poder dejar la miel hasta el día siguiente sobre unas plataformas con agua para evitar las hormigas y demás insectos. El día siguiente acudió con otro jamelgo y se llevó las cantaras de miel, nunca más volvió a ofrecer su producto. Mis padres clausuraron aquella entrada de la casa, y a la escalera y puerta les llamábamos “la entrada de la mula”.

INDALESIO Agosto 2013


sábado, 20 de enero de 2018

MATER SILENCIOSA



Cuando Yocasta vio entrar en el Salón del Trono a aquel joven que, a pesar de la cojera, andaba con soberbia cortesana, le dio un vuelco el corazón porque los dioses lo señalaban con el estigma de la desgracia. Sus movimientos los guiaba la naturalidad elegante que se podía esperar del hijo de Pólibo rey de Corinto, pero además traían un aire de familiaridad que le anunciaba que era algo más que un príncipe extraviado. No había querido explicar el motivo de su peregrinaje a Delfos ni el camino por el que llegó a Tebas y mucho menos su encuentro con los desconocidos a los que había dado muerte. Aunque le atraía su juventud intuyó que guardaba secretos que no se descifran con palabras. Lamentó que su marido Layo no se encontrara en Tebas ya que había ido a consultar al oráculo acerca de los motivos y las soluciones de la peste que asolaba a la Ciudad de las Siete Puertas desde hacía más de un año. Su hermano Creonte que había salido en busca de su cuñado preocupado por la tardanza, volvió sin noticias del rey con un mensaje poco claro que había recibido en Delfos, por lo que decidió consultar con el consejo de ancianos.
Eso era un acontecimiento insólito ya que Layo ejercía la tiranía, modelo radicalmente opuesto a la política de Atenas donde se regían por un nuevo sistema llamado democracia que Pericles exhibía como reproche contra los tebanos. Aprovechando la ocasión de un discurso fúnebre el líder ateniense acababa de decir: “Tenemos un régimen de gobierno que no envidia las leyes de otras ciudades, sino que más bien somos ejemplo para los demás. Su nombre es democracia, por no depender el gobierno de pocos, sino de la mayoría; de acuerdo con nuestras leyes, cada cual está en situación de igualdad de derechos en las disensiones privadas, mientras que según el renombre que cada uno alcance, es honrado en la cosa pública. No tanto por la clase social a que pertenece como por su mérito. Tampoco, en caso de pobreza, si uno puede hacer cualquier beneficio a la ciudad, se le impide por la oscuridad de su origen”.
La predicción del oráculo de Delfos que Creonte trajo a la asamblea de ancianos de Tebas anunciaba que la ciudad que acogiera a Edipo, ese príncipe recién llegado, sería invulnerable a ciertas desgracias entre las que estaba la peste. Suponiendo que Yocasta seguiría estéril como lo era con Layo y que, por lo tanto, heredaría el reino cuando se confirmara la falta de descendencia de la estirpe de Cadmo, consiguió que los ancianos autorizaran la boda de Yocasta con Edipo al que le auguró una vida corta.
A Yocasta Edipo le recordaba a su marido porque además de ser zurdo, hacía los mismos gestos cuando la estrechaba y pronunciaba las mismas palabras en el ritual del amor. En algunos momentos le parecía estar acariciando al joven Layo que le había dado un hijo hacía dieciocho años. También le recordaba a su suegro Lábdaco que tenía los pies hinchados como Edipo. Hacía tiempo que había hecho por olvidar que al recién nacido le taladraron los talones para que muriera abandonado a su suerte. Cuando se sintió apretada por aquellos brazos juveniles supo que sería madre otra vez, pero tembló al recibir la semilla que le quemaba el vientre. Al nacer su segundo hijo al que llamaron Polinices por designio de la pitonisa, notó el vacío del primogénito abandonado en el monte Citerón por un pastor al que nunca se atrevió a preguntarle sobre el resultado de su mísero trabajo. Sin deseos de llorar porque era tiempo de alegría se vio acuciada por una lucidez desgarradora. Los llantos del niño le traían gritos inocentes de socorro y sus pechos húmedos recordaron las noches en las que se le secaban de dolor. Luego vino Antígona que nació con los ojos abiertos mirando a su padre presente en el parto por recomendación de Tiresias, el vidente ciego que buscaba respuesta para un augurio amargo.
Todos los presagios son tristes pensaba Yocastas al ver los ojos de Antígona idénticos a los de su padre. La evidencia se fue abriendo camino a medida que Edipo se transformaba en Layo y los ancianos contaban historias olvidadas. Cuando se conoció la muerte de Pólibo que debía liberar a Edipo de su presagio, supo que todo se derrumbaría sin necesidad de escuchar al mensajero que trajo la noticia de que el niño tebano no murió en el monte Citerón, sino que fue adoptado por el rey de Corinto. Entonces decidió matarse para truncar la maldición de su casta a sabiendas de que no serviría de nada.
CIRANO


NOTA del EDITOR que como se sabe es un experto en tragedia griega: “Este relato se inscribe en el llamado ciclo ciránico conocido por algunos como peránico que nada tiene que ver con los tradicionales ciclos tebano y troyano. Por eso, los datos y las fechas que atribuye el autor a los acontecimientos no son de fiar dado que este sujeto no se atiene a hechos históricos. También hay que hacer constar que según la tragedia de Sófocles Edipo no conocía a su padre y por lo tanto no sabe que lo mata cuando lucha con desconocidos en un cruce de caminos. De esto se infiere que el complejo que definió Freud nada tiene que ver con el deseo de matar al padre y más bien se instala en leyendas que se remontan al tránsito de bestias (en cuya sociedad los jóvenes se enfrentan al macho dominante que pudiera ser su padre) a humanos que racionalizan y divinizan la paternidad”.

jueves, 11 de enero de 2018

EL NIÑO SEMINARISTA Y LA PASTELERÍA




Bajamos del Seminario a la catedral. En fila india, con las sotanas y “las becas” rojas en V hacia atrás -los salmonetes nos decían los malagueños-, mirando al triangulito de la cintura de la sotana de el de delante,- recomendación piadosa del director espiritual: “toda vanidad, toda tentación del Siglo debe ser rechazada”-
Algunos, “duros de tímpano”, levantaban la cabeza a la señal nunca hablada, acuerdo tácito, del carraspeo de garganta de otro.: “alguna niña a la vista”
Calle “La Amarguras, La Victoria, Alcazabilla, hasta se cortaba la circulación al cruzar la calle por “los llamados y escogidos por el Señor”, especialmente si nos conducía “El Legionario”. Así apodado por la fortaleza de su fe y vigorosa práctica.

A la entrada de la calle del Cister, frente a La Aduana, vistosa, en la misma esquina, la pastelería: Qué dulces!, cuántos dulces!, ¡Dios Santo!, qué fruición!, la boquita hecha agua, el niño seminarista del Bosque se quedaba pegado al escaparate, salivando, hasta que el Prefecto le daba un coscorrón y corría a su sitio en la fila.

BIRLIBIRLOQUE 

lunes, 1 de enero de 2018

NOTICIAS DE MIS CONTADOS DÍAS

                       



Me llamo Carlos, Carlos Revolledo. He decidido escribir estas notas en forma diario para saber y relatar acontecimientos que vivo, en lo que sospecho será el fin de mis días. Dudo mucho que alguien tenga interés en saber de mi vida, porque la familia que formé desconecté de ella hace años y nada sé de ellos, ni ellos de mí. Intenté formar otra familia, pero ha sido inútil, debo ser complejo de soportar y nada propicio para la convivencia. Pero eso es otra historia que no debe ser mezclada con los acontecimientos científicos y además tiene poco interés, ya que se convirtió en un proceso habitual de toda la ciudadanía
Los datos que deseo anotar los voy ha ceder al Doctor Mochar para que haga buen uso de ellos, y además por ser el único amigo que mantengo. Bueno realmente acudí a su consulta para preguntar sobre ciertos acontecimientos que me acosan desde hace unos meses, y fue él que me dijo que eren pródromos de una enfermedad fea y sucia que me comenzó atacar meses atrás. Después volví en otra ocasión, de ahí la amistad, y le sugerí el facilitarle los datos clínicos para que pudiera informar a la sociedad de lo que sospecho sera una epidemia de las generaciones venideras. Me dio una libreta y un libro sobre Estadística Clínica, para que supiera la forma de hacer anotaciones estadísticas, pero con discreción me reí porque soy experto en recogida de datos y en los análisis de las cifras, de hecho he vivido de ella toda mi vida.
Bueno, ¿y que datos tengo que recoger?. Yo los dividiría en dos grupos, los datos clínicos y los datos de comportamiento. En realidad esta enfermedad no está aún descrita y se encuentra en fase experimental, por eso el interés que yo he demostrado en hacer acopio de toda la información útil para conseguir desarrollar una vacuna que consiga inmunidad al mayor número de ciudadanos. De hecho,observo muchas personas que manifiestan signos del comportamiento, por ejemplo se niegan a depositar votos en las elecciones, y olvidan las obligaciones que todos los mortales contrajimos al nacer. Este dato del comportamiento es relevante y y de gran interés, ¿cómo un ser humano puede comportarse de esa manera? Evidentemente solo cuando se padece el proceso en su fase más florida y se presenta el fracaso multi-orgánico.
En el apartado de datos clínicos, llama la atención la observación de unos síntomas no observado hasta la actualidad. Se encuentran dentro de signos neurológicos y su manifestación más evidente es el llamado “Mal de San Vito” Temblores descontrolados que impiden la marcha y desplazamiento. Una vez que se presenta, el óbito es seguro. Mis primeros casos de observación han sido una cabra que pasta por los alrededores con el rebaño de Manuel, que tiembla de forma exagerada y que sospecho le quedan pocos días y un servidor que se mantienen de pie, con el apoyo de solo pierna izquierda que no tiembla. La derecha tiembla de forma exagerada al sentir el peso del cuerpo y no tienen capacidad para ayudar en la marcha.
Recalcó que mi brazo derecho también tiembla pero solo cuando esta ocioso, cuando esta en actividad mantiene la prensión y orientación en perfecta condiciones y la verdad es que me ayuda mucho.
Mantengo abierto el informe para corregir algunos errores que solo se presentan cuando lo quiero comunicar a los escasos interesados de los asuntos científicos, y que de forma habitual me reprochan este comportamiento sin tener en cuenta que soy un pobre enfermo.

INDALESIO Junio 2015


viernes, 15 de diciembre de 2017

AHORA LO ENTIENDO





Estaba sentado tranquilamente escribiendo cuando algún bicho me aprisionó el talón izquierdo con tenazas de queratina dejándome paralizado de dolor. Fui incapaz de moverme porque me aterraba conocer la causa. Sabía que en cuanto comprendiera de qué se trataba se terminaría todo, pero no podía separar la vista de lo que tenía delante ni tampoco podía alejar el sillón e inclinarme para mirar. Mientras tanto, el pánico al necesario gesto que debería hacer trasladó el malestar desde el talón al cerebro. Ya no sentía la pierna que estaba como acolchada. El punto donde se agarraba el insecto, porque entendí que tendría que tratarse de un invertebrado, coincidía con el centro del alma: sufría en toda mi extensión física y mental. Había dejado de ser hombre para convertirme en un ascua de pavor, así que el temblor que me agitaba consensuaba con el resto de padecimientos. Desear la muerte en esos momentos era lo más coherente pues lo pedía mi fragilidad. Aunque había especulado muchas veces con el pensamiento de que todo es relativo, fue entonces cuando comprendí que esa presunción no es cierta. Puede que se tolere como versión intelectual de un drama imaginario, pero como pesadilla que te arrasa y te paraliza dejándote sin opciones, es inapelable. Lo más notable fue que perdí la capacidad de decidir, me quedé en blanco en lo que se refiere a voluntad. Ya no me importaba el cangrejo o lo que fuera por donde había empezado todo, mi corazón era una llaga hirviendo que producía algo mucho peor que dolor; era la angustia infinita de todas las desesperaciones del universo concentrada como debía estar la energía antes de la explosión primigenia y a ella me entregué con esperanza de paz. Ahora lo entiendo.

CIRANO

lunes, 27 de noviembre de 2017

SECUELAS

                                                    


Fue el mismo año en que se escuchó ese celebre parte de guerra, “ En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado.” En casa lo escuchamos por la radio y se celebró con alegría contenida pero con pan y agua porque nada había para llevarse a la boca. Era verano y de esos tórridos por los vientos de poniente, la familia estaba sentada en la mesa donde solíamos charlar y a veces comer algún alimento. Mi padre tenía que comunicarnos algo de interés. De forma respetuosa nos sentamos los seis hermanos y los padres.
  • Queridos hijos, vuestra madre y yo tenemos la obligación de daros de comer todos los días, pero como habéis podido comprobar nada tenemos y menos hay en el mercado. Así que alarmados por vuestro estado de salud hemos decidido enviar al más pequeño de vosotros a pasar tres meses con vuestra tía Olaya al Priorato de la Barosa en Portas donde tenemos el compromiso que sera bien recibido y suficientemente alimentado para conseguir fuerzas que le permita superar esta terrorífica hambruna en la que nos han metido los rebeldes.
Una semana después mi padre me llevó a la estación en su bicicleta, llevaba una gorra con visera de mi hermano mayor, y un hato con una muda y dos calcetines de distintas parejas recolectado del resto de mis hermanos. Mi madre me había colocado un pequeño letrero de hule de la mesa con mi nombre y lugar de destino y sujeto con un imperdible en la solapa de la chaquetilla. En la estación y en consideración a mi corta edad, diez años, el revisor se comprometió con mi padre darme agua de una damajuana cada tres horas. Mi tía me recogería en la estación de destino Pontevedra treinta y seis horas después.
Antes de que el tren se fuera me agarré a las piernas de mi padre y le pedí no me dejara. Mucho tuvo que hablar mi padre para convencerme de que era bueno para mi y que sería divertido. Al final la receta de la autoridad dio sus esperados frutos y subí al tren entre hipidos de desesperanzas. Desde la ventanilla del vagón y con el hato sobre mis piernas, contemplé como aquella maquina de humo se alejaba de lo único que conocía en este mundo, mi familia.
Después de girar la cabeza para comprobar que me alejaba de la imagen de mi padre, y sin comprender porque tenía que separarme de mis querida familia, habiendo sido obediente y comido todos los días las acelgas que mi madre cultivaba en el jardín y que tanto asco me daba, ahora me quedaba solo y metido en una maquina infernal en dirección opuesta donde mantenía la mayor de las felicidades. Bien es verdad que según nos informó nuestros padres, todos los hermanos tomaríamos el mismo camino en direcciones opuestas, pero pasaríamos el verano con familiares que dispusieran de recursos para alimentarnos, así que mis padres quedarían solos y comiendo solo las tristes e insípidas acelgas.
Continuaba mirando por la ventanilla por vergüenza ya que gruesas lagrimas surcaban mis mejillas, y un sentimiento de congoja atenazaba mi pecho. Esperé hasta que serené mis sentimientos, y el ruido del vagón empezó a tener cuerpo, entonces pasé la manga de la chaqueta por mi cara y limpié los restos de tristeza.
INDALESIO



lunes, 6 de noviembre de 2017

ALABASTRO




Atendían al amor a cualquier hora; eso era en los buenos tiempos, cuando el sudor era fragancia de sicomoro y el pelo y la sonrisa cantar de alondra. Arriba jugaban a lo que la carne pidiera. Voy a bucear un poco decía el hombre tomando aire. Un poco o un mucho contestaba ella abriéndose. Esas cosas las hacían por querencia, porque necesitaban sentirse. Necesito que me aprietes suspiraba la mujer en cualquier momento y allí empezaba todo. Parecía como si descubrieran algo nuevo en cada recodo, pero no hacían sino lo que pide la vida desde que supo que la muerte se engaña con caricias.Con esas maneras llegaron a conocerse sin pensar que estaban hechos el uno para el otro. Había demasiada limpieza en su juego como para engañarse con frases hechas. Los besos no solidifican y no sirven como testigos en juicios posteriores. No dejan marca porque el mar no recuerda las olas que lo han agitado. Antes de caer en la rutina se rompieron sin costura posible. Ella se fue como el pájaro que abandona el nido cuando las alas todavía no lo sostienen .
CIRANO

sábado, 14 de octubre de 2017

SIN PERSONAJES




No buscamos lo raro, solo el cambiar lo coherente por lo que se encuentra fuera de el orden establecido. Ese fue lo que pensó las brizna de polvo cuando entró por el balcón del palacio de Versalles. En un principio se golpeo la nariz contra algo que no conocía, pero estaba preparado para sentir lo inoportuno, muy habitual en la vida cotidiana. Ese algo era incoloro y ni pudo ni tubo la oportunidad de esquivarlo, era vidrio. Dejó la interpretación numinosa y se deslizó por el vidrio que fue a su vez tomando protagonismo y haciendo todo lo posible para que la brizna perdiera sus capacidades, como así fue. La brizna llegó al margen inferior y se depositó en el junquillo de soporte distal, allí se relajó para inspeccionar su entorno. El vidrio satisfecho por haber conseguido su misión de parar la entrada del genérico polvo, le permitió depositar su volumen en aquel lugar ya ocupado por otras partículas más madrugadoras de la invasión . También en los otros junquillos, en especial los laterales, pero en menor proporción ya que los amos poseen un principio poco demostrado que llevan los cuerpos extraños al lugar más inferior, es lo que llaman la ley de la gravedad aunque si no existiera creo que también caería como ocurre con todas las cosas, por su propio peso.
El vidrio gritó cuando sintió la imagen de la corporeidad acercarse en su dirección, esperó pacientemente hasta que supo que venía específicamente a su encuentro y fue entonces cuando advirtió a las partículas de polvo que se prepararan, que las primeras en caer serían ellas, ya que conocían las costumbres de la corporeidad. El dedo indicé introducido en el paño húmedo y haciendo de lanza para arrastrar los depósitos de partículas que se alojaban en el junco inferior que sujetaba el vidrio, así fue lo que ocurrió una vez que las maniobras de apertura del gran balcón fueron ejecutadas por el mayordomo mayor de palacio, mientras enseñaba las formas como se limpiaban los ventanales del salón principal del horroroso habitáculo. Y enseñar al becario último que había ingresado, porque  ese sería el próximo en ser despedido ya que llevaba seis meses trabajando con afán y cada tres semanas era examinado por el mayordomo mayor, que indefectiblemente despedía al becario cuando pasaba el trapo del polvo por el junco inferior del amplio ventanal del palacio de Versalles. Esas eran sus instrucciones y así deberían ser cumplidas por orden de la autoridad.
INDALESIO Septiembre 2015




viernes, 29 de septiembre de 2017

LA VIRGEN





            Había en mi pueblo en los años duros de la posguerra una moza guapa que le dio por levantarse la falda al tiempo que argumentaba: “lo que se han de comer los gusanos que lo disfruten los cristianos”. El caso es que como no llevaba bragas los cristianos se subían por las paredes. El cura la quiso recoger para la catequesis pero el alcalde que iba a misa con su perro, gestionó una plaza en San José donde la recluyeron.
            Cuando a los pocos días la guardia civil vino al pueblo a buscarla nos enteramos de que se había escapado del manicomio, pero no supimos más de ella hasta que la vimos retratada en la propaganda de una sala de fiestas de la Barceloneta. La historia no aclara demasiado el trayecto aunque supone que tras fugarse con un celador llegó a Barcelona en un vagón de tercera sin acompañante al que, por lo visto, tiró del tren al pasar por la Mancha a eso de las tres de la mañana. Tardó poco en hacerse la figura del cartel tras amancebarse con el dueño del serrallo con el que convivió muchos años.
            Al lugar volvió unas navidades embutida en un abrigo de pieles y subida en un haiga que manejaba un chófer uniformado. Se le hizo una recepción de las de Bienvenido míster Marshall con banquete oficial y discursos pero sin misa porque a tanto no llegaba el perdón. Cuando se retiró de los escenarios montó una cadena de casinos en la costa con los que ganó dinero para hacerse una casa suntuosa en el pueblo, donde vive sin fotos ni recuerdos. Un día me la encontré por la calle y le comenté que el suyo había sido el primer coño que vi en mi vida y que todavía me acordaba de lo extraordinario que resultó aquello. Se te apareció la virgen ¿no?, me dijo. Algo así, le contesté.

CIRANO