jueves, 27 de julio de 2017

EL GESTO DE LOLA BELTRÁN


Los antiguos mexicanos daban a su emperador el título de Tlatoani: el señor de la gran voz. Lola Beltrán en el México moderno es la Señora de la Gran Voz, la emperatriz de una palabra que nuestras mujeres han conquistado poco a poco. A su amante doña Marina, el conquistador Hernán Cortes la llama «mi voz» y el mestizaje adquiere la palabra; sor Juana Inés de la Cruz llena con su voz el silencio de la colonia española; la cantante ranchera da voz al México independiente; ella nos ha dicho siempre las otras palabras, las que no se escuchan en el mundo del machismo cruel o solemne. La voz del machismo no es una voz erótica: solo puede ser violentamente sexual. La de la mujer sí, si el erotismo como dice Georges Bataille, es la aprobación de la vida hasta la muerte. Esta es la voz de Lola Beltrán 
Carlos Fuentes enero de 1984 
Pero no solo la voz como dice Carlos Fuentes, sino sobre todo el gesto. Antes de que hubiera televisión, no era raro ver en directo que un jugador pitado echara mano a la entrepierna, sacudiera el mondongo y mirando retador al respetable rezongara groseríade “violencia sexual”.  
Con elegancia, con ternura, Lola Beltrán apoya las manos en las caderas para expresar dulzura sexual. Con gesto delicado la cantante señala la convergencia de las artes, el mensaje del dios que armoniza la vida. Merece la pena disfrutar del erotismo dulce de la intérprete mexicana que en estcanción, tan sentida como bien dicha, está insuperable. ¿Qué ofrece al paso de juran que el mismo cielo se estremecía al oír su llanto? ¿Qué encierra con las manos mientras se acerca con vaivén de oleaje a la cámara? ¿Qué insinúa con suavidad de paloma que parece flotar 
Si todo cupiera en la palabra no harían falta los besos.  

Aquí va el enlace para escuchar Cucurrucucu paloma de Lola Beltrán y Mariachi Pulido.  

CIRANO 

martes, 4 de julio de 2017

SEGUNDO PASEO






Conocí a Thimoty en los soportales del Gran Boulevar, el sol había asomado tímidamente por entre dos edificios y me paré al pasar a través de los rayos. Retrocedí unos pasos y me apoyé en la pared. Cuando sentí que el sol calentaba mi cuerpo, me dejé deslizar hasta sentarme en el suelo y quedé quieto. Mi mano sujetaba mi abollada cabeza que tenía que soportarla como si pesara varias toneladas. Pero mi cara estaba expuesta al sol y notaba como entre las marañas de pelos de cara y cabeza el sol hacia de las suyas. Necesitaba esa terapia, las chinches me habían provocado una intensa descamación con pústulas que me producían dolor y una insaciable picor. Al ahuecar la camisa se formó un bolsa de aire que apestaba incluso a mi persona. Permanecí varios minutos en aquella posición, hasta que el sol se fue atenuando, durante este tiempo escuché varias monedas caer sobre el jarillo que había conseguido. Cuando el sol desapareció y me enderece vi que contenía siete sous, suficiente para tomar un plato de sopa caliente en la ayuda social, aunque la última vez no me permitieron entrar por la gran suciedad que llevaba encima. Antes de que desapareciera las monedas las recogí, y las pasé al bolsillo interior del abrigo, con tan mala fortuna de que estiré mi pierna derecha para encontrar el bolsillo y chas.. un humano tropezó y trastabillo su enorme figura. Levanté la mano para evitar que cayera, pero el hombre retiró asqueado su brazo. Cuando se enderezó, se volvió hacia mi y me gritó un insulto habitual en mi mundo, yo para evitar ser golpeado con los pies, me protegí mi abollada cabeza para no sufrir más daño, entonces pasaron varios minutos y al no recibir golpes, retiré los brazos y pude contemplar la cara del joven mirándome fijamente. Le musité unos ruidos guturales a forma de disculpas, pero aquel hombre sin dudar un parisino por su aspecto exterior, incluyendo un foulard y unos calcetines morados, continuaba observándome. No quise incorporarme para que no pensara que yo me enfrentaba a él, así que solo giré un poco, estaba muy cansado de recibir golpes, patadas y empujones. Escuché que hablaba y que había doblado sus rodillas para acercarse, pero no conseguía entender lo que decía.
-¿Pascual... eres tú?
Ahora si reconocí esas palabras, el nombre que me era tan familiar por ser el mio. Volví la cabeza y le miré. No sabía quién era, bastante más joven que yo, pelo claro y ojos azules, pertenecía a la casta de los jóvenes limpios que pululaban por París y que nunca daban ni algún céntimo.
  • Soy Pascual ¿y usted?
  • Yo Thimoty, fui alumno suyo en el College de France hace unos años, ¿no me recuerda? Usted compartía clase con Michel Foucault. ¿Qué le ha pasado?
  • Nada, nada. Estoy bien y no necesito nada.
Ignoraba que era lo que me decía, ni de que me estaba hablando, yo no recordaba casi nada de donde procedía y que hacía en un mundo que hablaba un idioma desconocido. Aunque yo sabía pedir cosas de comer o unas monedas. Además ni siquiera quería saber quién era yo, y que hacia cada día, salvo sobrevivir. Pero este tipo pesado, continuaba preguntándome cosas y se empeñaba en llamar a las asistencias sociales para que se hiciera cargo de mi. Ante tan preocupante perspectiva me levanté y sujetándome los pantalones me lancé a caminar con pasos rápidos en dirección norte donde solía pasar las noches. Durante algunos momentos me siguió, pero como no se atrevía a tocarme, desistió y abandono la persecución. Lo último que le escuché era su nombre y dirección.
INDALESIO


lunes, 12 de junio de 2017

DIÁLOGO SIN PRISA





  • ¿Cuándo?
  • Lo previsto.
  • ¿Mucho o poco?
  • Lo justo.
  • Da una señal.
  • Yo soy la señal.
  • Una pista.
  • Está claro.
  • ¿Días, semanas, años…?
  • Tiempo.
  • ¿No puedes concretar?
  • No hay duda.
  • ¿Significa algo que te vea?
  • Es un dato.
  • ¿Se puede aplicar la ciencia?
  • Hay que empeñar la vida.
  • Está empeñada desde el nacimiento.
  • Yo no anuncio nacimientos.
  • ¿Hay prórroga?
  • No.
  • ¿Hay esperanza?
  • No.
  • ¿Hay final?
  • Yo soy el final.
  • Entonces ¿para qué te he visto?
  • Para conocerme.
  • Ya te conozco.
  • Solo de oídas.
  • ¡Márchate!
  • Si me marcho vendrás conmigo.
  • Entonces quédate.
  • Si me quedo dejarás de estar tranquilo.
  • Empiezo a conocerte.
  • Ese es el secreto.
  • Empiezo a quererte.
  • Esa es la paz.
  • Acabaremos siendo amigos.
  • Esa es la lucidez.
  • Agradezco tu premonición.
  • Ese es el camino.

CIRANO

viernes, 19 de mayo de 2017

EL REGAZO

                                             




Siempre tuve el deseo de estar protegido por el regazo de una mujer. Nací en el seno de una familia adaptada a tiempos modernos, de manera que nací en mi domicilio y atendida mi progenitora por una partera que también usaba maneras muy avanzadas. Cuando me enfrenté al mundo, pasé de las manos de la partera al pecho de mi madre, donde con sus cálidas manos sentí los primeros latidos de un corazón que me demostraba cariño. Después, y siguiendo los consejos de la matrona metió un pezón en mi boca, donde se derramaba un liquido dulce y templado.
Pasé por muchas manos, manos ásperas en ocasiones y otras suaves y acogedoras. Pero los regazos lo identificaba de inmediato, era mi madre que me acogía con dulzura y me apretaba sobre sus pechos. Recuerdo el olor y la tibieza de su piel, su voz templada que no alteraba mis frágiles oídos, hablándome con la suavidad que me producía placer.
Luego un largo periodo donde ningún regazo me acogía, quizás no era costumbre y las personas se reconocían frotándose las mejillas o tocándose las manos. A veces, cuando reconocía alguna persona que añoraba, intentaba abrazarla a la manera de estrechar su regazo, pero era rechazado con malas maneras por ser una costumbre atrevida. Y más atrevida aún cuando siendo un joven ya en edad de sexualidad despierta, intentaba estrechar mi cuerpo contra una amistad, eso se consideraba un atrevimiento de una persona degenerada.
Así que fui olvidando las agradables sensaciones de encontrarme acogido por un regazo y pase a engrosar las nóminas de los convencionalismos sociales, que se saludan golpeando la espalda o estrechando las manos sudorosas y la más de las veces ásperas.
Después me fui convirtiendo en un ser huraño, cuando ya la vida me había dado todo lo que deseaba, y los placeres se fueron apagando y desdibujando. Pero sintiéndome solo y ausente de las requerimientos de los demás, pensé que, quedándome ya poca vida quisiera elegir un regazo donde pasar los últimos momentos de mi estancia en la vida de por aquí.
Pero, como ya era lógico mi madre había desaparecido y no podía acogerme en su regazo. Miré lo más cercano y deduje que fuera mi familia. La madre de mis hijos, estaba más ocupada en hacer acogedora su vejez atendida por extraños, y ya le había atacado esa terrible enfermedad de los mayores, el tedio. Mis hijos razonaron entre risas, porque sus múltiples ocupaciones seguro que no le permitirían disponer de ese tiempo, y ya cuando se presentara la necesidad se buscaría alguna solución. En fin lo de siempre, excusas y miedos para enfrentarse a una muerte acompañado, que era lo único que yo deseaba.
Y cuando llegó, a saber ahora, estoy solo, me acompaña un terrible dolor en el pecho y nada de fuerzas para moverme y pedir una regazo donde morir. Así que con los últimos estertores de mis parcas fuerzas he escrito estas notas, no dejéis de elegir un regazo que os acoja en los últimos momentos de vuestra corta vida, seguro que será el último placer de lo que llamamos vida.


INDALESIO mayo 2013

lunes, 1 de mayo de 2017

LOS MAQUINALES




LOS MAQUINALES

Capítulo 1. Donde se da cuenta de los primeros datos que se tienen de los maquinales.

            Los que lo vieron descender con vaivén desganado, como un pétalo dejado llevar por el viento, no pensaron que aquella figura quimérica fuera un ser de otro mundo. Más que asombro o miedo, su presencia invocaba a la fatalidad, como le pasa al enfermo que subido a la mesa de quirófano espera el vacío de la anestesia. Al llegar al suelo, sostenido por una aparente ingravidez, inició el movimiento deslizándose sobre el órgano propulsor que tenía forma de rueda. Lo que más llamó la atención fue comprobar que el artilugio con el que se movía no era ninguna prótesis ajena a su cuerpo, es decir, no era un soporte artificial, sino que formaba parte integrada de su anatomía.
            Llevado, quizás, por la impresión de uno de los testigos que me contó la escena con muestras de seriedad, como trascendido por la visión que llegó a recordarme alguno de los pasajes de la Biblia en la que se recrean las apariciones con las que la divinidad distinguía a los patriarcas, influido, digo, por ese ambiente de ensoñación mística, he comenzado la recopilación de los hechos llamando la atención sobre este particular mecanismo, sin que ello quiera decir que el resto de su apariencia, actividad o pensamiento dejaran de ser reseñables por ser normales o semejantes a los de los humanos. Nada más lejos de la realidad. Hablo en primer lugar de la rueda, porque hay que empezar por alguna parte y no es mala opción, según el precepto aristotélico, hacerlo por lo fácil  para avanzar hacia la complejidad, queriendo decir con esto que la rueda en cuestión iba a ser lo más sencillo de aquellas difíciles criaturas.
CIRANO

PD. Este es el comienzo de una novela que imagina las aventuras de los Maquinales, resultado de la simbiosis entre hombre y máquina


sábado, 1 de abril de 2017

LOS AMANTES




Desde muy joven le había llamado la atención, quizás porque era alta y simpática, pero sé y pude comprobar que nunca llegaron a mantener una amistad consensuada y algo más sería. Ocasionalmente se veían o se hacían acompañar para alguna fiesta o sarao. La vida les llevó por caminos distintos y cada cual tomó los derroteros que deseaba o que se les presentaba. Ella fruto de un amor de verano emigró a las América embarazada, él fruto de su compromiso político emigró a Europa perseguido por la policía franquísta.
En los cuarenta años en que estuvieron distantes completaron su formación como profesionales, ella de abogada de causas perdidas y el como sanador quirúrgico de tripas y demás conductos abdominales.
Un prestigioso despacho de abogados asociados encumbró el prestigio de nuestra amiga llegando a dirigir el asesoramiento de muchos desgraciados países del cono latino americano, donde ganaron con sudor ajeno muchos miles de dolares. Él, cirujano general se alistó allí donde se planteaba algún conflicto contra el capitalismo y sus desgraciadas secuelas, no consiguió patrimonio alguno, pero rebusco en múltiples de barrigas de todas nacionalidades.
Cada uno y por motivos distintos, se encontraron cuarenta años después . Él con las secuelas de un Paludismo que le dejó graves lesiones abdominales que les recomendaban reposo y alimentación cuidada, y ella con una artropatía en ambas manos que le impedía su uso hasta para la más fácil de sus funciones.
Su primigenio encuentro fue en la entrada del edificio de Hacienda, donde ambos arreglaban documentación, ella para normalizar y condonar parte de su extenso patrimonio y él para solicitar una ayuda que le permitiera comer todos los días y tener una vivienda aseada. Se cruzaron las miradas y ambos se reconocieron aunque no dieron señales de aceptación, pero ella se giró y se le acercó. - ¿Tú eres Indalesio?
Ambos se reconocieron y mantuvieron una animada charla recordando viejos tiempos. Alabaron el buen estado de salud, a pesar de los deterioros del paso del tiempo. Decidieron volverse a ver con un buen y animoso optimismo, pero no intercambiaron teléfonos ni direcciones. Se besaron como despedida y acabó el encuentro.
Indalesio se lamentaba de la torpeza de no saber la dirección y ella de no recordar algún dato sobre donde habitaba. Hasta que Isabel contrató los servicios de una agencia de detectives, que le facilitó la dirección exacta de su habitáculo, y allí se presentó .
Se quedó sorprendida de las condiciones en que vivía Indalesio, era un cuarto pequeño de una casa, mucho desorden y bastante suciedad. El fue el más sorprendido pero no se avergonzó, con mucho desparpajo ordenó los trastos y ropa tirada, luego se cambio de ropa delante de la mujer y se mojó los pelos con las mismas manos. Ella mientras le daba conversación contando sus peripecias de su vida, y en resumen una hija que vivía en Suiza y un marido perdido en la city de New York. Indalesio le contó que seguía soltero y muchos tumbos por todo el mundo y las malditas fiebres palúdicas que combatía con cloroquina ya resistente. Después de esperar unos minutos para serenar los temblores con las pastillas, salieron de la casa y en la puerta se cogieron de la mano. Se miraron y rompieron a reír .

INDALESIO Septiembre 2016



lunes, 13 de marzo de 2017

DISFORIA




Se encontraba dando una conferencia a un público entregado que llenaba la sala, los pasillos de acceso e incluso desbordaba por la galería. Cuando más interesante era su disertación, cuando el silencio era una dimensión más del espacio-tiempo relativista, sonó el móvil que llevaba apagado en el bolsillo. Como un autómata lo acercó al oído, escuchó estupefacto lo que decía y salió corriendo entre la multitud hasta perderse por el bullicio de la calle. Desde entonces no se le ha vuelto a ver.

CIRANO

sábado, 25 de febrero de 2017

FUTUROS FANTÁSTICOS

                                              



Dedico algunas horas de cada día al pensamiento, unas veces al pensamiento profundo y otras al cotidiano superficial, y así con metodología organizo las actividades que realizaré. Pienso lo que voy a leer, en lo que voy a escribir y en la música que escucharé. Si me siento satisfecho me lanzó y procuro cumplir el programa, si lo incumplo duermo mal.
El otro día me asaltó en mi castigada mente algunos datos de mi biología, decidí dedicar el día a organizar el presente y el futuro de mi estado de salud. Repasé mi estado físico, varón añoso sin enfermedad conocida y sin limitación física alguna, salvo las propias de la edad. Alto ¿cuáles son las propias de la edad?, pues depende de cual sea el nivel de actividad. Bueno yo creo que mi nivel sin ser de lo mejor, no es malo, puedo caminar durante cinco horas sin perder el resuello y sin parar. Bien es verdad que camino mal, no mantengo una armonía y equilibrio en la marcha, pero aunque vaya haciendo eses no creo que sea trascendente para mi estado de salud. Quizás se debe a mis antecedentes familiares de alteraciones neurológicas, tanto en la marcha como en el trastorno del equilibrio, mi abuelo murió con una sensación de angustia por vértigo ajeno y también porque sufría anósmia y no olió un escape de gas.
Vale, en un primer repaso se puede afirmar sin miedo a equivocarse, que en la actualidad mi estado de salud es bueno y mis estadios de vida también.
Ahora queda el análisis de lo que sera mi futuro. Sabemos que somos finitos y que la vida media de los varones es ochenta y tres años, osea que me queda como mucho quince años de vida. Durante estos quince años me gustaría que mi calidad de vida fuera la mejor posible, porque sobre todo no dispongo de recursos para recibir ayuda ajena que es costosa, puedo como mucho buscar una mujer que disponga de recursos económicos y que me ayude a costear mis necesidades, pero eso lo veo difícil porque las mujeres son muy suyas y demasiado egoístas.
Así que me enfrento a un porvenir desconocido y difícil, lleno de luces y sombras, y a la incertidumbre de que el desenlace final sea más difícil de lo previsto. No se me ocurre nada bueno, todo es muy farragoso y triste, pero decido que debo meditar que postura tomar y así decidir.
Me levanto de la mesa de trabajo para cambiar la música y me doy cuenta que no puedo incorporarme, que las piernas no me sostienen y que a una velocidad pasmosa mi piel se va arrugando y secando, quiero apoyarme en los laterales de la butaca pero no tengo nada que apoyar, ahora en vez de mis brazos son una patas peludas y con pinchos. Ruedo sobre mi y caigo al suelo que sabiendo que esta frío, no lo percibo. No puedo ponerme en pie , no dan las patas para elevarme, entonces escuchó la voz de mi mujer que me llama y me asusto, si me descubre así como Gregorio seguro que después de formar un escándalo termina por colocar su zapatilla sobre mi cuerpo y aplastarme. Giro y me pongo de lado, pero abulto mucho, así que decido desplazarme hacia el balcón, me escondo tras la cortina y cuando ella entra, como siempre abre el cierro protestando por el olor, que yo no percibo, aprovecho para deslizarme hacia la ventana central y mientras escuchó los gritos con mi nombre, miro en dirección a la calle y me dejo caer, no puedo soportar la idea de sentir vértigo.


INDALESIO Febrero 2016        

domingo, 12 de febrero de 2017

SOBRESEIMIENTO




Los dos habían sido, los dos querían ser. Quizás lo que buscaban al escribir no era que los leyeran sino que los escucharan, que las amistades que habían cultivado a lo largo de su vida, eso que los romanos llamaban gente, los oyera. Esa era también la ilusión de Cervantes tras el fracaso de las comedias. Imaginaba a su gente alrededor de un lamparón de aceite atenta a la lectura del Quijote como si fuera él quien hablara. Formar coro, tener auditores que se fijen en las ideas que transmite es el objetivo del poeta. Que su gente quede colgada de la palabra, que vea horizontes nuevos, que comparta lo que el autor acaba de descubrir.
No sé si el artista se viste o se desnuda al publicar su obra. El desnudo es la realidad que el vestido tapa. Habría que preguntar si el silencio es lo natural y la palabra lo que cubre o engaña. La pintura funde forma y expresión, pero la escritura es el destilado del pensamiento. En ambos casos el valor reside en la verdad que deja ver el autor, porque lo único que puede llegar a conocer el artista es la propia intimidad, aunque a veces no la comprenda. Es más, cuanto menos se entienda a sí mismo más explícita es su obra. Si no alcanzas a sorprenderte no vas a sorprender a los demás. En eso consiste la originalidad, lo admirable. Tan seguros estamos de nuestro final que lo más apreciado es el atisbo de novedad: una oferta que oriente, aunque solo sea de manera imaginaria, hacia otro destino distinto a la muerte. Nuevo frente a caduco.
Quizás deberías dedicarte a la poesía, le comentó su amigo, donde las palabras dicen más de lo que significan. El efecto estético del poema se sostiene como el arco de medio punto. La prosa, en cambio, depende de la coherencia interior. No es estética a lo que me refiero sino a fluidez. Puedes hacer incluso poesía automática, ese reclamo del subconsciente que se enciende como luciérnaga. Yo me voy a dedicar a la poesía barata como antes me dediqué a la prosa barata y a la filosofía barata. No es por lo fácil es por lo rápido. Necesito producir como antes necesitaba operar enfermos para sentirme satisfecho. En realidad tengo una lista de poemas en espera de creación como no la había tenido nunca de pacientes. Esto no son consejos, son sugerencias que me hago para salir del pánico de la inoperancia. Al final todo se resolverá de manera sencilla conformándome con lo que sea, como hago siempre.
CIRANO


lunes, 30 de enero de 2017

MI ESCRITURA




Llevo más de un año sin escribir, lo que me ha producido una suerte de pereza para la escritura, que no consigo vencer, por más que he luchado por volver a escribir algunos de los cuentos cuya ficción pensé que merecía la pena salvar de la destrucción. Por el contrario he avanzado en la lectura hasta el punto, que me produce tanta satisfacción que para nada añoro la escritura, y eso me hace alejarme de mi deseo de conseguir escribir alguna narración que me satisfaga.
Aprovechando que me encuentro sumergido en los Diarios de Kafka, con toda libertad he decidido escribir con mayor automatismo y regularidad estas series continuadas de palabras que me sirvan para vencer la pereza que me produce, como a Kafka, la escritura y en especial la buena elaboración.
No quiero corregir, ni hacer esfuerzo en conseguir una sintaxis buena, si no escribir, escribir, escribir, lo más que pueda para vuelva de nuevo EL DESEO, único motivo que me impulsa continuar en el mundo literario, e incluso en la pelea diaria por sobrevivir en este vulgar y zafio mundo que nos ha tocado vivir.
Bueno pues manos a la obra, lo primero, ignoró él porqué, me esta costando tanto trabajo volver a recuperar el tono de escritura, cada golpe del teclado me cuesta la misma vida. Una fuerza en mi cerebro me pide parar, no continuar, volver a la lectura, donde mi cerebro se ha acomodado para recibir el placer de descifrar las letras y su significado, pero también sé que cada dos horas tengo que hacer una parada de acomodación, y que debo cambiar de actividad literaria porque también algo me lo pide, bueno pues entre col y col, pondré una lechuga, y así reuniré muchas palabras, porque sé que me da alegría verlas aunque no las vuelva a leer. 
¿Será verdad lo del síndrome de Bartleby? O es una fantasía para justificar mi pereza, o incluso el no querer ver como realidad esas letras que yo pongo juntas y que en su conjunto no valen nada. Bueno pues sea lo que sea, escribiré, continuaré escribiendo para mi solaz y alegría. (13/08/02)
INDALESIO

lunes, 16 de enero de 2017

ESCRIBE COMO ERES Y ACABARÁS SIENDO COMO ESCRIBES




El que tiene algo que contar escribe, quien está dispuesto a sostener lo que dice publica. En ambos casos se obedece al instinto de supervivencia (lucha de la vida contra la entropía) transmitiendo la idea. No es pretencioso intentar hacerse entender, ni un alarde de vanidad mostrar lo escrito, todo lo contrario, es un ejercicio de humildad con el que se reclama que se acerquen, acepten y si puede ser disfruten de lo que dices.
La manera de escribir refleja la manera de ser y la manera de vivir, que no siempre coinciden o mejor, que casi nunca coinciden. La libertad empuja a ser como se piensa y a vivir como se es. Entre los rasgos de la personalidad quizás sea la escritura, aunque no toda, el que más libertad propone y el que mejor define el espíritu. Ya es significativo que la inclinación a la escritura sea algo más que afición a la literatura.
Escribir es atreverse a dar un paso adelante como si se tratara de ofrecerse para una misión arriesgada. Estás en formación y el capitán pide voluntarios. El que se adelanta, por lo pronto, queda marcado. Sus compañeros que siguen paralizados por el miedo se fijan en él, sienten envidia y al final serán los primeros en desear, en necesitar, que fracase. Pero incluso contando con bagaje suficiente para realizar la tarea te pueden elegir o te pueden dejar en tierra de nadie. En esa penumbra que cuando griten ¡rompan filas! quedarás señalado como quien quiso y no pudo. Ni con los buenos que te mirarán con desprecio ni con los malos que te aborrecerán por apuntarlos como cobardes.
Triunfes o fracases tendrás que saber quien eres. Si lo que escribes es malo debes dar la razón a quien te desdeña. Si consideras que lo haces bien y no lo valoran deberás estimarte desgraciado, no exactamente perdedor porque te conoces, sino alguien a quien la fortuna le niega sus caricias. Puesto en ese tesitura no queda más que atreverse a escribir como eres para acabar siendo como escribes.

CIRANO


martes, 20 de diciembre de 2016

NO COMPRES LIBRETAS







Llevaba una agenda desde hacia varios días, me gustó su formato y el elástico que le sujetaba. Venía en una funda de celofán que retiré sin dificultad. Las hojas venían rayadas con veinticinco lineas horizontales. Pasé las páginas sujetándole con el dedo gordo, tenía buen tacto. Cuando aboné su importe me llamó la atención su elevado precio, cinco dineros. Pero era un capricho y ya se sabe no mires su valor porque servía como elemento de divertimento. Recuerdo que días de después de la adquisición la volví a encontrar, estaba sobre la mesa de trabajo, y parecía abandonada. Bueno parecía no, yo le había abandonado porque ignoraba para que usarla. Me senté en la butaca y la miré con cara de interrogación, quizás me sirva para anotar ideas. No parece desacertado, pero como siempre tendré que poner una disciplina o mejor una rutina. Cada día anotar una o varias ideas para escribir relatos. ¿Y cuando no tenga ideas? ¿Que escribo? Metí el lápiz en la boca y medité, bueno escribiré solo cuando tengas ideas brillantes, y para no olvidarle lo llevaré siempre encima. Lo acoplé en el bolsillo lateral de la chaqueta y se sujetaba bastante bien, aunque tiraba por su peso y despegaba el bolsillo, algo que no me gustaba, pero abandoné la idea de cambiarle a otro departamento de la chaqueta, era el más adecuado. Diez días después, saqué la libreta del bolsillo y recordé que tenía que usarla, pero no había tenido ideas brillantes, solo ideas vulgares, ¿pero cuales son las ideas brillantes, las que me gustan a mi o la que les gustan a los lectores? Pues en un principio decidí que serian las ideas que publico en las hojas dominicales del periódico, aunque son crónicas de la vida en la ciudad y no tiene interés recordarla, porque es conocimiento adquirido y no olvidado. Por esas crónicas recibí el título de escribidor humanista, algo que me da poco interés porque no tienen nada de creativo, pero me ayuda a la economía de la familia. Volviendo a la libreta, medité cual podía ser su uso y decidí anotar los guiones de las novelas pendiente de escribir. Lo de pendiente me deja confuso, pero bueno no puedo seguir mareando la perdiz, lo dedicaré a esos menesteres. Así, anoto el nombre del protagonista, aunque no lo he decidido, pero como primera idea le pondré Indalesio, eso parece un buen nombre, pero sin “S” Cuando lo corrijo vuelve a saltar el corrector y pone Indalesio con “s” lo intento varias veces y siempre salta. Miro en el diccionario del RAE y nada, pone Indalesio con “s” pues confundido anotó en la libreta el nombre y horror no lo escribe. Miro la punta del lapicero y está correcto, la mina asoma por la punta. ¿Entonces porque no pinta? Lo intento varias veces y nada, miro si acaso la mina se desliza por el lapicero, pero de escribir nada. Entonces me doy cuenta que el problema esta en el papel. El papel esta encerado y raya la punta, pero no se ve nada escrito solo el surco que deja sobre el papel. Miro con displicencia la jodida libreta y entonces recuerdo que le había comprado en una tienda de chinos y ya se sabe, no sirven para nada. Lo lance a la papelera y entró a la primera. Quizás el único acierto que he tenido con la puñetera libreta .
 INDALESIO    09/10/2016


lunes, 5 de diciembre de 2016

AL FINAL DECIDÍ NO COMPRAR EL LIBRO




En los ambientes políticos e intelectuales donde se anda siempre con la escopeta de la crítica cargada la indulgencia no está bien vista. La comprensión se entiende como debilidad. A los conciertos, por el contrario, acude por lo general un público entregado que aplaude las actuaciones de la orquesta y no digamos a los solistas porque lo que busca es diversión. En un estado de ánimo intermedio, admirando a la figura y expectante ante el discurso acudí a la presentación que hizo Baltasar Garzón en El Ateneo de su último libro “En el punto de mira”. Buscaba razones para comprar y leer el libro además de apoyar con mi presencia su valiente trayectoria que para mí no necesita más justificación que el talento.
Se podría decir que como el señor K del Proceso de Kafka “sólo había venido por pura curiosidad o, lo que era imposible de aducir como explicación, para comprobar que el interior de esa justicia era tan repugnante como el exterior”. Es decir quería que alguien al que considero inteligente me contara ciertos entresijos de la justicia española ya que entendía que “este señor es el informante. Él da a las partes toda la información que necesitan y, como nuestra justicia no es muy conocida entre la población, se reclama mucha información. Conoce la respuesta a todas las preguntas. Si tiene alguna puede probar. Pero no sólo posee ese mérito, otra de sus virtudes es su elegante forma de vestir”. Es el informante voluntario, se entiende, que se ofrece a aclarar en un abultado volumen asuntos de interés general.
Por eso le pedí al final del ágil coloquio que mantuvo con el presidente que me informara acerca de la percepción que tenía como entendido del funcionamiento de la justicia en este país y me contestó con evasivas de encuestas de opinión muy conocidas y finalmente me explicitó que si lo que yo quería era una opinión personal me alegro de verte bueno.
Yo fui como el pardillo que va al mecánico porque nota que el coche no funciona y le hubiera gustado que el técnico le explicara si solo se trata de un poco de carbonilla en el carburador o si por el contrario es un problema serio que necesita una reforma profunda, pero me insinuó que me preocupara de conducir que ellos se encargarían del mantenimiento. No sé si el corporativismo y las generalidades son la solución de los problemas. Entiendo que la respuesta que da el conferenciante correlaciona con el respeto que le merece el que la hace y en este caso el señor Garzón consideró que no había por qué esforzarse. Como, aparte de cotilleo, mi pregunta trataba de indagar sobre la profundidad de los argumentos que pudiera ofrecer por escrito y dado que no me parecieron de suficiente calado, decidí no comprar el libro.
CIRANO

PD. Con que me hubiera contestado lo que dice la prensa me habría conformado:

Una justicia lenta, politizada, antigua y ahogada en papel

sábado, 12 de noviembre de 2016

SINE DIE



Saltó la valla sin despeinarse, abrió la puerta con una ganzúa y se coló en la casa. Estuvo un rato paseando por el salón, se acostó en la cama de matrimonio, comió algo que encontró en la nevera y se largó por donde había venido. Cuando llegaron los inquilinos más que desorden notaron un sabor a humo que se pegaba al paladar, algo así como la presencia de un vaho que enturbiaba la estancia. Dudaron si llamar a la policía pero como no faltaba nada lo dejaron estar.
Al día siguiente se rompieron varios grifos, la luz se fue dos veces, las persianas no respondían a la tracción de las cintas y los platos se rajaban en el lavavajillas. Mientras el mal fario se hacía cada vez más espeso la mujer empezó a ir al psiquiatra y el marido al cardiólogo por palpitaciones que le producían angustia. Los niños dejaron de sacar buenas notas al perder interés por el colegio.
Algunas ideas son como trozos de corcho que llegan flotando en un mar alborotado, otras son esculturas labradas con la paciencia y pericia que cada uno posea. Lo difícil es entender que a pesar de la individualidad somos un todo.

CIRANO