lunes, 12 de junio de 2017

DIÁLOGO SIN PRISA





  • ¿Cuándo?
  • Lo previsto.
  • ¿Mucho o poco?
  • Lo justo.
  • Da una señal.
  • Yo soy la señal.
  • Una pista.
  • Está claro.
  • ¿Días, semanas, años…?
  • Tiempo.
  • ¿No puedes concretar?
  • No hay duda.
  • ¿Significa algo que te vea?
  • Es un dato.
  • ¿Se puede aplicar la ciencia?
  • Hay que empeñar la vida.
  • Está empeñada desde el nacimiento.
  • Yo no anuncio nacimientos.
  • ¿Hay prórroga?
  • No.
  • ¿Hay esperanza?
  • No.
  • ¿Hay final?
  • Yo soy el final.
  • Entonces ¿para qué te he visto?
  • Para conocerme.
  • Ya te conozco.
  • Solo de oídas.
  • ¡Márchate!
  • Si me marcho vendrás conmigo.
  • Entonces quédate.
  • Si me quedo dejarás de estar tranquilo.
  • Empiezo a conocerte.
  • Ese es el secreto.
  • Empiezo a quererte.
  • Esa es la paz.
  • Acabaremos siendo amigos.
  • Esa es la lucidez.
  • Agradezco tu premonición.
  • Ese es el camino.

CIRANO

viernes, 19 de mayo de 2017

EL REGAZO

                                             




Siempre tuve el deseo de estar protegido por el regazo de una mujer. Nací en el seno de una familia adaptada a tiempos modernos, de manera que nací en mi domicilio y atendida mi progenitora por una partera que también usaba maneras muy avanzadas. Cuando me enfrenté al mundo, pasé de las manos de la partera al pecho de mi madre, donde con sus cálidas manos sentí los primeros latidos de un corazón que me demostraba cariño. Después, y siguiendo los consejos de la matrona metió un pezón en mi boca, donde se derramaba un liquido dulce y templado.
Pasé por muchas manos, manos ásperas en ocasiones y otras suaves y acogedoras. Pero los regazos lo identificaba de inmediato, era mi madre que me acogía con dulzura y me apretaba sobre sus pechos. Recuerdo el olor y la tibieza de su piel, su voz templada que no alteraba mis frágiles oídos, hablándome con la suavidad que me producía placer.
Luego un largo periodo donde ningún regazo me acogía, quizás no era costumbre y las personas se reconocían frotándose las mejillas o tocándose las manos. A veces, cuando reconocía alguna persona que añoraba, intentaba abrazarla a la manera de estrechar su regazo, pero era rechazado con malas maneras por ser una costumbre atrevida. Y más atrevida aún cuando siendo un joven ya en edad de sexualidad despierta, intentaba estrechar mi cuerpo contra una amistad, eso se consideraba un atrevimiento de una persona degenerada.
Así que fui olvidando las agradables sensaciones de encontrarme acogido por un regazo y pase a engrosar las nóminas de los convencionalismos sociales, que se saludan golpeando la espalda o estrechando las manos sudorosas y la más de las veces ásperas.
Después me fui convirtiendo en un ser huraño, cuando ya la vida me había dado todo lo que deseaba, y los placeres se fueron apagando y desdibujando. Pero sintiéndome solo y ausente de las requerimientos de los demás, pensé que, quedándome ya poca vida quisiera elegir un regazo donde pasar los últimos momentos de mi estancia en la vida de por aquí.
Pero, como ya era lógico mi madre había desaparecido y no podía acogerme en su regazo. Miré lo más cercano y deduje que fuera mi familia. La madre de mis hijos, estaba más ocupada en hacer acogedora su vejez atendida por extraños, y ya le había atacado esa terrible enfermedad de los mayores, el tedio. Mis hijos razonaron entre risas, porque sus múltiples ocupaciones seguro que no le permitirían disponer de ese tiempo, y ya cuando se presentara la necesidad se buscaría alguna solución. En fin lo de siempre, excusas y miedos para enfrentarse a una muerte acompañado, que era lo único que yo deseaba.
Y cuando llegó, a saber ahora, estoy solo, me acompaña un terrible dolor en el pecho y nada de fuerzas para moverme y pedir una regazo donde morir. Así que con los últimos estertores de mis parcas fuerzas he escrito estas notas, no dejéis de elegir un regazo que os acoja en los últimos momentos de vuestra corta vida, seguro que será el último placer de lo que llamamos vida.


INDALESIO mayo 2013

lunes, 1 de mayo de 2017

LOS MAQUINALES




LOS MAQUINALES

Capítulo 1. Donde se da cuenta de los primeros datos que se tienen de los maquinales.

            Los que lo vieron descender con vaivén desganado, como un pétalo dejado llevar por el viento, no pensaron que aquella figura quimérica fuera un ser de otro mundo. Más que asombro o miedo, su presencia invocaba a la fatalidad, como le pasa al enfermo que subido a la mesa de quirófano espera el vacío de la anestesia. Al llegar al suelo, sostenido por una aparente ingravidez, inició el movimiento deslizándose sobre el órgano propulsor que tenía forma de rueda. Lo que más llamó la atención fue comprobar que el artilugio con el que se movía no era ninguna prótesis ajena a su cuerpo, es decir, no era un soporte artificial, sino que formaba parte integrada de su anatomía.
            Llevado, quizás, por la impresión de uno de los testigos que me contó la escena con muestras de seriedad, como trascendido por la visión que llegó a recordarme alguno de los pasajes de la Biblia en la que se recrean las apariciones con las que la divinidad distinguía a los patriarcas, influido, digo, por ese ambiente de ensoñación mística, he comenzado la recopilación de los hechos llamando la atención sobre este particular mecanismo, sin que ello quiera decir que el resto de su apariencia, actividad o pensamiento dejaran de ser reseñables por ser normales o semejantes a los de los humanos. Nada más lejos de la realidad. Hablo en primer lugar de la rueda, porque hay que empezar por alguna parte y no es mala opción, según el precepto aristotélico, hacerlo por lo fácil  para avanzar hacia la complejidad, queriendo decir con esto que la rueda en cuestión iba a ser lo más sencillo de aquellas difíciles criaturas.
CIRANO

PD. Este es el comienzo de una novela que imagina las aventuras de los Maquinales, resultado de la simbiosis entre hombre y máquina


sábado, 1 de abril de 2017

LOS AMANTES




Desde muy joven le había llamado la atención, quizás porque era alta y simpática, pero sé y pude comprobar que nunca llegaron a mantener una amistad consensuada y algo más sería. Ocasionalmente se veían o se hacían acompañar para alguna fiesta o sarao. La vida les llevó por caminos distintos y cada cual tomó los derroteros que deseaba o que se les presentaba. Ella fruto de un amor de verano emigró a las América embarazada, él fruto de su compromiso político emigró a Europa perseguido por la policía franquísta.
En los cuarenta años en que estuvieron distantes completaron su formación como profesionales, ella de abogada de causas perdidas y el como sanador quirúrgico de tripas y demás conductos abdominales.
Un prestigioso despacho de abogados asociados encumbró el prestigio de nuestra amiga llegando a dirigir el asesoramiento de muchos desgraciados países del cono latino americano, donde ganaron con sudor ajeno muchos miles de dolares. Él, cirujano general se alistó allí donde se planteaba algún conflicto contra el capitalismo y sus desgraciadas secuelas, no consiguió patrimonio alguno, pero rebusco en múltiples de barrigas de todas nacionalidades.
Cada uno y por motivos distintos, se encontraron cuarenta años después . Él con las secuelas de un Paludismo que le dejó graves lesiones abdominales que les recomendaban reposo y alimentación cuidada, y ella con una artropatía en ambas manos que le impedía su uso hasta para la más fácil de sus funciones.
Su primigenio encuentro fue en la entrada del edificio de Hacienda, donde ambos arreglaban documentación, ella para normalizar y condonar parte de su extenso patrimonio y él para solicitar una ayuda que le permitiera comer todos los días y tener una vivienda aseada. Se cruzaron las miradas y ambos se reconocieron aunque no dieron señales de aceptación, pero ella se giró y se le acercó. - ¿Tú eres Indalesio?
Ambos se reconocieron y mantuvieron una animada charla recordando viejos tiempos. Alabaron el buen estado de salud, a pesar de los deterioros del paso del tiempo. Decidieron volverse a ver con un buen y animoso optimismo, pero no intercambiaron teléfonos ni direcciones. Se besaron como despedida y acabó el encuentro.
Indalesio se lamentaba de la torpeza de no saber la dirección y ella de no recordar algún dato sobre donde habitaba. Hasta que Isabel contrató los servicios de una agencia de detectives, que le facilitó la dirección exacta de su habitáculo, y allí se presentó .
Se quedó sorprendida de las condiciones en que vivía Indalesio, era un cuarto pequeño de una casa, mucho desorden y bastante suciedad. El fue el más sorprendido pero no se avergonzó, con mucho desparpajo ordenó los trastos y ropa tirada, luego se cambio de ropa delante de la mujer y se mojó los pelos con las mismas manos. Ella mientras le daba conversación contando sus peripecias de su vida, y en resumen una hija que vivía en Suiza y un marido perdido en la city de New York. Indalesio le contó que seguía soltero y muchos tumbos por todo el mundo y las malditas fiebres palúdicas que combatía con cloroquina ya resistente. Después de esperar unos minutos para serenar los temblores con las pastillas, salieron de la casa y en la puerta se cogieron de la mano. Se miraron y rompieron a reír .

INDALESIO Septiembre 2016



lunes, 13 de marzo de 2017

DISFORIA




Se encontraba dando una conferencia a un público entregado que llenaba la sala, los pasillos de acceso e incluso desbordaba por la galería. Cuando más interesante era su disertación, cuando el silencio era una dimensión más del espacio-tiempo relativista, sonó el móvil que llevaba apagado en el bolsillo. Como un autómata lo acercó al oído, escuchó estupefacto lo que decía y salió corriendo entre la multitud hasta perderse por el bullicio de la calle. Desde entonces no se le ha vuelto a ver.

CIRANO

sábado, 25 de febrero de 2017

FUTUROS FANTÁSTICOS

                                              



Dedico algunas horas de cada día al pensamiento, unas veces al pensamiento profundo y otras al cotidiano superficial, y así con metodología organizo las actividades que realizaré. Pienso lo que voy a leer, en lo que voy a escribir y en la música que escucharé. Si me siento satisfecho me lanzó y procuro cumplir el programa, si lo incumplo duermo mal.
El otro día me asaltó en mi castigada mente algunos datos de mi biología, decidí dedicar el día a organizar el presente y el futuro de mi estado de salud. Repasé mi estado físico, varón añoso sin enfermedad conocida y sin limitación física alguna, salvo las propias de la edad. Alto ¿cuáles son las propias de la edad?, pues depende de cual sea el nivel de actividad. Bueno yo creo que mi nivel sin ser de lo mejor, no es malo, puedo caminar durante cinco horas sin perder el resuello y sin parar. Bien es verdad que camino mal, no mantengo una armonía y equilibrio en la marcha, pero aunque vaya haciendo eses no creo que sea trascendente para mi estado de salud. Quizás se debe a mis antecedentes familiares de alteraciones neurológicas, tanto en la marcha como en el trastorno del equilibrio, mi abuelo murió con una sensación de angustia por vértigo ajeno y también porque sufría anósmia y no olió un escape de gas.
Vale, en un primer repaso se puede afirmar sin miedo a equivocarse, que en la actualidad mi estado de salud es bueno y mis estadios de vida también.
Ahora queda el análisis de lo que sera mi futuro. Sabemos que somos finitos y que la vida media de los varones es ochenta y tres años, osea que me queda como mucho quince años de vida. Durante estos quince años me gustaría que mi calidad de vida fuera la mejor posible, porque sobre todo no dispongo de recursos para recibir ayuda ajena que es costosa, puedo como mucho buscar una mujer que disponga de recursos económicos y que me ayude a costear mis necesidades, pero eso lo veo difícil porque las mujeres son muy suyas y demasiado egoístas.
Así que me enfrento a un porvenir desconocido y difícil, lleno de luces y sombras, y a la incertidumbre de que el desenlace final sea más difícil de lo previsto. No se me ocurre nada bueno, todo es muy farragoso y triste, pero decido que debo meditar que postura tomar y así decidir.
Me levanto de la mesa de trabajo para cambiar la música y me doy cuenta que no puedo incorporarme, que las piernas no me sostienen y que a una velocidad pasmosa mi piel se va arrugando y secando, quiero apoyarme en los laterales de la butaca pero no tengo nada que apoyar, ahora en vez de mis brazos son una patas peludas y con pinchos. Ruedo sobre mi y caigo al suelo que sabiendo que esta frío, no lo percibo. No puedo ponerme en pie , no dan las patas para elevarme, entonces escuchó la voz de mi mujer que me llama y me asusto, si me descubre así como Gregorio seguro que después de formar un escándalo termina por colocar su zapatilla sobre mi cuerpo y aplastarme. Giro y me pongo de lado, pero abulto mucho, así que decido desplazarme hacia el balcón, me escondo tras la cortina y cuando ella entra, como siempre abre el cierro protestando por el olor, que yo no percibo, aprovecho para deslizarme hacia la ventana central y mientras escuchó los gritos con mi nombre, miro en dirección a la calle y me dejo caer, no puedo soportar la idea de sentir vértigo.


INDALESIO Febrero 2016        

domingo, 12 de febrero de 2017

SOBRESEIMIENTO




Los dos habían sido, los dos querían ser. Quizás lo que buscaban al escribir no era que los leyeran sino que los escucharan, que las amistades que habían cultivado a lo largo de su vida, eso que los romanos llamaban gente, los oyera. Esa era también la ilusión de Cervantes tras el fracaso de las comedias. Imaginaba a su gente alrededor de un lamparón de aceite atenta a la lectura del Quijote como si fuera él quien hablara. Formar coro, tener auditores que se fijen en las ideas que transmite es el objetivo del poeta. Que su gente quede colgada de la palabra, que vea horizontes nuevos, que comparta lo que el autor acaba de descubrir.
No sé si el artista se viste o se desnuda al publicar su obra. El desnudo es la realidad que el vestido tapa. Habría que preguntar si el silencio es lo natural y la palabra lo que cubre o engaña. La pintura funde forma y expresión, pero la escritura es el destilado del pensamiento. En ambos casos el valor reside en la verdad que deja ver el autor, porque lo único que puede llegar a conocer el artista es la propia intimidad, aunque a veces no la comprenda. Es más, cuanto menos se entienda a sí mismo más explícita es su obra. Si no alcanzas a sorprenderte no vas a sorprender a los demás. En eso consiste la originalidad, lo admirable. Tan seguros estamos de nuestro final que lo más apreciado es el atisbo de novedad: una oferta que oriente, aunque solo sea de manera imaginaria, hacia otro destino distinto a la muerte. Nuevo frente a caduco.
Quizás deberías dedicarte a la poesía, le comentó su amigo, donde las palabras dicen más de lo que significan. El efecto estético del poema se sostiene como el arco de medio punto. La prosa, en cambio, depende de la coherencia interior. No es estética a lo que me refiero sino a fluidez. Puedes hacer incluso poesía automática, ese reclamo del subconsciente que se enciende como luciérnaga. Yo me voy a dedicar a la poesía barata como antes me dediqué a la prosa barata y a la filosofía barata. No es por lo fácil es por lo rápido. Necesito producir como antes necesitaba operar enfermos para sentirme satisfecho. En realidad tengo una lista de poemas en espera de creación como no la había tenido nunca de pacientes. Esto no son consejos, son sugerencias que me hago para salir del pánico de la inoperancia. Al final todo se resolverá de manera sencilla conformándome con lo que sea, como hago siempre.
CIRANO


lunes, 30 de enero de 2017

MI ESCRITURA




Llevo más de un año sin escribir, lo que me ha producido una suerte de pereza para la escritura, que no consigo vencer, por más que he luchado por volver a escribir algunos de los cuentos cuya ficción pensé que merecía la pena salvar de la destrucción. Por el contrario he avanzado en la lectura hasta el punto, que me produce tanta satisfacción que para nada añoro la escritura, y eso me hace alejarme de mi deseo de conseguir escribir alguna narración que me satisfaga.
Aprovechando que me encuentro sumergido en los Diarios de Kafka, con toda libertad he decidido escribir con mayor automatismo y regularidad estas series continuadas de palabras que me sirvan para vencer la pereza que me produce, como a Kafka, la escritura y en especial la buena elaboración.
No quiero corregir, ni hacer esfuerzo en conseguir una sintaxis buena, si no escribir, escribir, escribir, lo más que pueda para vuelva de nuevo EL DESEO, único motivo que me impulsa continuar en el mundo literario, e incluso en la pelea diaria por sobrevivir en este vulgar y zafio mundo que nos ha tocado vivir.
Bueno pues manos a la obra, lo primero, ignoró él porqué, me esta costando tanto trabajo volver a recuperar el tono de escritura, cada golpe del teclado me cuesta la misma vida. Una fuerza en mi cerebro me pide parar, no continuar, volver a la lectura, donde mi cerebro se ha acomodado para recibir el placer de descifrar las letras y su significado, pero también sé que cada dos horas tengo que hacer una parada de acomodación, y que debo cambiar de actividad literaria porque también algo me lo pide, bueno pues entre col y col, pondré una lechuga, y así reuniré muchas palabras, porque sé que me da alegría verlas aunque no las vuelva a leer. 
¿Será verdad lo del síndrome de Bartleby? O es una fantasía para justificar mi pereza, o incluso el no querer ver como realidad esas letras que yo pongo juntas y que en su conjunto no valen nada. Bueno pues sea lo que sea, escribiré, continuaré escribiendo para mi solaz y alegría. (13/08/02)
INDALESIO

lunes, 16 de enero de 2017

ESCRIBE COMO ERES Y ACABARÁS SIENDO COMO ESCRIBES




El que tiene algo que contar escribe, quien está dispuesto a sostener lo que dice publica. En ambos casos se obedece al instinto de supervivencia (lucha de la vida contra la entropía) transmitiendo la idea. No es pretencioso intentar hacerse entender, ni un alarde de vanidad mostrar lo escrito, todo lo contrario, es un ejercicio de humildad con el que se reclama que se acerquen, acepten y si puede ser disfruten de lo que dices.
La manera de escribir refleja la manera de ser y la manera de vivir, que no siempre coinciden o mejor, que casi nunca coinciden. La libertad empuja a ser como se piensa y a vivir como se es. Entre los rasgos de la personalidad quizás sea la escritura, aunque no toda, el que más libertad propone y el que mejor define el espíritu. Ya es significativo que la inclinación a la escritura sea algo más que afición a la literatura.
Escribir es atreverse a dar un paso adelante como si se tratara de ofrecerse para una misión arriesgada. Estás en formación y el capitán pide voluntarios. El que se adelanta, por lo pronto, queda marcado. Sus compañeros que siguen paralizados por el miedo se fijan en él, sienten envidia y al final serán los primeros en desear, en necesitar, que fracase. Pero incluso contando con bagaje suficiente para realizar la tarea te pueden elegir o te pueden dejar en tierra de nadie. En esa penumbra que cuando griten ¡rompan filas! quedarás señalado como quien quiso y no pudo. Ni con los buenos que te mirarán con desprecio ni con los malos que te aborrecerán por apuntarlos como cobardes.
Triunfes o fracases tendrás que saber quien eres. Si lo que escribes es malo debes dar la razón a quien te desdeña. Si consideras que lo haces bien y no lo valoran deberás estimarte desgraciado, no exactamente perdedor porque te conoces, sino alguien a quien la fortuna le niega sus caricias. Puesto en ese tesitura no queda más que atreverse a escribir como eres para acabar siendo como escribes.

CIRANO


martes, 20 de diciembre de 2016

NO COMPRES LIBRETAS







Llevaba una agenda desde hacia varios días, me gustó su formato y el elástico que le sujetaba. Venía en una funda de celofán que retiré sin dificultad. Las hojas venían rayadas con veinticinco lineas horizontales. Pasé las páginas sujetándole con el dedo gordo, tenía buen tacto. Cuando aboné su importe me llamó la atención su elevado precio, cinco dineros. Pero era un capricho y ya se sabe no mires su valor porque servía como elemento de divertimento. Recuerdo que días de después de la adquisición la volví a encontrar, estaba sobre la mesa de trabajo, y parecía abandonada. Bueno parecía no, yo le había abandonado porque ignoraba para que usarla. Me senté en la butaca y la miré con cara de interrogación, quizás me sirva para anotar ideas. No parece desacertado, pero como siempre tendré que poner una disciplina o mejor una rutina. Cada día anotar una o varias ideas para escribir relatos. ¿Y cuando no tenga ideas? ¿Que escribo? Metí el lápiz en la boca y medité, bueno escribiré solo cuando tengas ideas brillantes, y para no olvidarle lo llevaré siempre encima. Lo acoplé en el bolsillo lateral de la chaqueta y se sujetaba bastante bien, aunque tiraba por su peso y despegaba el bolsillo, algo que no me gustaba, pero abandoné la idea de cambiarle a otro departamento de la chaqueta, era el más adecuado. Diez días después, saqué la libreta del bolsillo y recordé que tenía que usarla, pero no había tenido ideas brillantes, solo ideas vulgares, ¿pero cuales son las ideas brillantes, las que me gustan a mi o la que les gustan a los lectores? Pues en un principio decidí que serian las ideas que publico en las hojas dominicales del periódico, aunque son crónicas de la vida en la ciudad y no tiene interés recordarla, porque es conocimiento adquirido y no olvidado. Por esas crónicas recibí el título de escribidor humanista, algo que me da poco interés porque no tienen nada de creativo, pero me ayuda a la economía de la familia. Volviendo a la libreta, medité cual podía ser su uso y decidí anotar los guiones de las novelas pendiente de escribir. Lo de pendiente me deja confuso, pero bueno no puedo seguir mareando la perdiz, lo dedicaré a esos menesteres. Así, anoto el nombre del protagonista, aunque no lo he decidido, pero como primera idea le pondré Indalesio, eso parece un buen nombre, pero sin “S” Cuando lo corrijo vuelve a saltar el corrector y pone Indalesio con “s” lo intento varias veces y siempre salta. Miro en el diccionario del RAE y nada, pone Indalesio con “s” pues confundido anotó en la libreta el nombre y horror no lo escribe. Miro la punta del lapicero y está correcto, la mina asoma por la punta. ¿Entonces porque no pinta? Lo intento varias veces y nada, miro si acaso la mina se desliza por el lapicero, pero de escribir nada. Entonces me doy cuenta que el problema esta en el papel. El papel esta encerado y raya la punta, pero no se ve nada escrito solo el surco que deja sobre el papel. Miro con displicencia la jodida libreta y entonces recuerdo que le había comprado en una tienda de chinos y ya se sabe, no sirven para nada. Lo lance a la papelera y entró a la primera. Quizás el único acierto que he tenido con la puñetera libreta .
 INDALESIO    09/10/2016


lunes, 5 de diciembre de 2016

AL FINAL DECIDÍ NO COMPRAR EL LIBRO




En los ambientes políticos e intelectuales donde se anda siempre con la escopeta de la crítica cargada la indulgencia no está bien vista. La comprensión se entiende como debilidad. A los conciertos, por el contrario, acude por lo general un público entregado que aplaude las actuaciones de la orquesta y no digamos a los solistas porque lo que busca es diversión. En un estado de ánimo intermedio, admirando a la figura y expectante ante el discurso acudí a la presentación que hizo Baltasar Garzón en El Ateneo de su último libro “En el punto de mira”. Buscaba razones para comprar y leer el libro además de apoyar con mi presencia su valiente trayectoria que para mí no necesita más justificación que el talento.
Se podría decir que como el señor K del Proceso de Kafka “sólo había venido por pura curiosidad o, lo que era imposible de aducir como explicación, para comprobar que el interior de esa justicia era tan repugnante como el exterior”. Es decir quería que alguien al que considero inteligente me contara ciertos entresijos de la justicia española ya que entendía que “este señor es el informante. Él da a las partes toda la información que necesitan y, como nuestra justicia no es muy conocida entre la población, se reclama mucha información. Conoce la respuesta a todas las preguntas. Si tiene alguna puede probar. Pero no sólo posee ese mérito, otra de sus virtudes es su elegante forma de vestir”. Es el informante voluntario, se entiende, que se ofrece a aclarar en un abultado volumen asuntos de interés general.
Por eso le pedí al final del ágil coloquio que mantuvo con el presidente que me informara acerca de la percepción que tenía como entendido del funcionamiento de la justicia en este país y me contestó con evasivas de encuestas de opinión muy conocidas y finalmente me explicitó que si lo que yo quería era una opinión personal me alegro de verte bueno.
Yo fui como el pardillo que va al mecánico porque nota que el coche no funciona y le hubiera gustado que el técnico le explicara si solo se trata de un poco de carbonilla en el carburador o si por el contrario es un problema serio que necesita una reforma profunda, pero me insinuó que me preocupara de conducir que ellos se encargarían del mantenimiento. No sé si el corporativismo y las generalidades son la solución de los problemas. Entiendo que la respuesta que da el conferenciante correlaciona con el respeto que le merece el que la hace y en este caso el señor Garzón consideró que no había por qué esforzarse. Como, aparte de cotilleo, mi pregunta trataba de indagar sobre la profundidad de los argumentos que pudiera ofrecer por escrito y dado que no me parecieron de suficiente calado, decidí no comprar el libro.
CIRANO

PD. Con que me hubiera contestado lo que dice la prensa me habría conformado:

Una justicia lenta, politizada, antigua y ahogada en papel

sábado, 12 de noviembre de 2016

SINE DIE



Saltó la valla sin despeinarse, abrió la puerta con una ganzúa y se coló en la casa. Estuvo un rato paseando por el salón, se acostó en la cama de matrimonio, comió algo que encontró en la nevera y se largó por donde había venido. Cuando llegaron los inquilinos más que desorden notaron un sabor a humo que se pegaba al paladar, algo así como la presencia de un vaho que enturbiaba la estancia. Dudaron si llamar a la policía pero como no faltaba nada lo dejaron estar.
Al día siguiente se rompieron varios grifos, la luz se fue dos veces, las persianas no respondían a la tracción de las cintas y los platos se rajaban en el lavavajillas. Mientras el mal fario se hacía cada vez más espeso la mujer empezó a ir al psiquiatra y el marido al cardiólogo por palpitaciones que le producían angustia. Los niños dejaron de sacar buenas notas al perder interés por el colegio.
Algunas ideas son como trozos de corcho que llegan flotando en un mar alborotado, otras son esculturas labradas con la paciencia y pericia que cada uno posea. Lo difícil es entender que a pesar de la individualidad somos un todo.

CIRANO

sábado, 22 de octubre de 2016

SUEÑO PREOCUPANTE



Esta noche he soñado que estaba acostado de manera cruzada con una mujer que permanecía dormida. Mis piernas flexionadas sobre su cintura formaban, sin rozarla, un arco en el que ella se acomodada boca arriba. Desde el punto de vista geométrico la postura resultaba lógica aunque su interpretación no lo sea tanto. Me di cuenta de la escena cuando su marido se metió en silencio en la cama por el lado donde tenía apoyados mis pies sin llegar a tocarlos. Entendí que venía a decir: lo sé todo. El hombre había engordado y se había quedado completamente calvo desde la última vez que lo vi, hace ya tiempo, por lo que no me pareció peligroso. No obstante retiré las piernas de encima de la mujer y me tumbé al otro lado durante unos momentos ya que sintiéndome incómodo me levanté y me fui. En todo ese espacio de tiempo que no recuerdo si fue largo o corto, la mujer no se movió. O dormía o se hacía la dormida como si la cosa no fuera con ella, ya que el sujeto es de los celosos agresivos; circunstancia que me hizo alejarme preocupado. Nada más levantarme consulté los periódicos locales on line sin encontrar referencias a violencia de género, cosa que me tranquilizó.

CIRANO

miércoles, 5 de octubre de 2016

PRIMER PASEO EN LA GRAN CIUDAD

                                     



Ignoro como llegué a la escalinata interminable de la Catedral Blanca, pero estaba en una esquina del primer tramo apoyado sobre un mogote duro y sucio. Tardé unos minutos en reconocer que estaba vivo y más por motivo de los escalones de marmol que por otro accidente geográfico. Quise saber que hacia allí, pero si recordaba que hace un tiempo, poco determinado, había decidido no preguntarme tantos porqués, y vivir el hecho presente. Hilaba poco algún hecho que recordaba, con encontrarme en la capital más deseada por mis inquietudes, como era París.
Tenía un severo dolor de cabeza y de los huesos que forman mi espalda. Enderecé el tronco y sonó un crujido poco audible pero si sentido. Estaba completamente helado, con las manos moradas y las articulaciones entumecidas. Cuando incorporé la cabezota, volvió a sonar las vertebras cervicales, dolía con bastante intensidad. Sacudí con la mano, los manchados pantalones, que era lo que alcanzaba mi vista, pero pensé que se me caían los dedos. Unos pedruscos clavados en mis glúteos me incomodaban y los evité girando el cuerpo, aunque eran otros nuevos los que se clavaban. Al enderezarme me incliné hacia delante y sujeté mi cabeza con ambas manos. Entonces escuché un tintineo compatible con unas monedas al caer en un recipiente. Busqué y vi un jarillo de lata justo delante y algunas monedas en su interior. Cuando fui a cogerlos, más por curiosidad que por interés, apareció una mano negra y arrastró el jarillo y su contenido. Levanté la cabeza y me encontré una enorme negrota mascullando unas palabras que desconocía su significado. Solo vi que vació el contenido, lo introdujo en su bolsillo y el jarillo lo paso al bolsillo de su raída y sucia chaqueta. No estaba en condiciones de discutir, así que pasé a una realidad más concreta.
Muy despacio giré la cabeza hacia la derecha, vi muchas personas con cámaras de foto y cubiertos con plásticos de colores muy intensos. Algo más a la derecha se veían los escalones amplios que ascendía quizás para un lugar de culto, porque podía apreciar una construcción blanca y bastante voluminosa que no podía identificar con exactitud. Después giré a la izquierda, y era una rampa en semicírculo por donde circulaban muchas criaturas, aunque con el estorbo de una ingente cantidad de hombres y mujeres de color, que llevaban en sus manos y unos hilos finos de colores que enlazaban en las muñecas para fabricar una pulseras al parecer de buena suerte, porque no eran especialmente bonitas.
Algo más entonado, noté que me continuaba doliendo el culo y era con evidencia que estaba sentado sobre piedras a forma de tochos o adoquines. Intenté incorporarme, pero no era fácil, carecía de fuerzas, así que giré en un sentido y en otro, después tomé impulso y sobre el lado izquierdo me pude incorporar de forma inestable. En especial, el incorporarme del todo fue una laboriosa tarea que me llevó largos minutos. A mi alrededor algunas personas observándome, pero a una cierta distancia. Me apoye en la barandilla y fui tomando contacto con la posición bípeda, fue entonces cuando pude contemplarme. Llevaba un solo zapato, el otro lo cubría un calcetín perforado a nivel del dedo gordo. Los pantalones de franela con enorme chorreones a nivel de la portañica y pernera derecha, estaba medio descuadrado porque andaba sujeto con una correa de cuero bastante deteriorada. Una chaqueta de twit absolutamente desgarrada por los bolsillos y con manchas de múltiples colores y tonalidades. Miré en bolsillos y repliegues y nada encontré, algún resto de papel útil en el bolsillo posterior del pantalón. Cuando terminé la inspección estaba algo mejor, pero continuaba aterido y con un temblor intenso. Me moví y dí unos pasos, fue entonces cuando pude contemplar el blanco marmóreo del SACRÉ COEUR. Las únicas palabras que pude mascullar fue, AHJ ...AHJ

INDALESIO Dic. 2014                     

domingo, 18 de septiembre de 2016

SANTA TERESA DE CALCUTA

                       


-Hola, buenos días, caballero.-
El hombre está sentado en el escalón de su casa, orientada al sur. Una casa de una calle de Villanueva de la Concepción que es, además, carretera hacia Almogía. Está muy atareado trenzando una tomisa de esparto y debe estar en los setenta años.
-¿La Jolla está para allá?, indicando el oeste, pregunto.
-¡¡No va estar pá llá!!, indicando al este y sin levantar la cabeza, responde.
Su convicción absoluta de la ubicación de la Jolla la generaliza y todo el mundo debe saber lo que él tiene tan claro… ¡Vamos, hombre!
Esta reflexión, propia del pensamiento mágico, me lleva de la mano, generalizando, a destacar el valor de las narrativas encarnadas, siglo tras siglo, - el verbo se hizo carne-, para entender desde una perspectiva epistemológica todo este montaje de Santa Teresa de Calcuta. La inercia del valor de las narrativas seculares, a través de los siglos ,tanto laicas como religiosas, como las incesantes olas del mar, labran las orillas del pensamiento convirtiendo en acantilados absolutos lo que fue en su día “verba volant.”
Así se fabrican mitos que sostienen, mantienen el pensamiento mágico…casi in eternum…
Y, ¡ anatema sea!, aun hoy, para algunos poseídos de ese pensamiento mágico… soñarían con la hoguera o precipitar a los herejes por el acantilado.
Otro capítulo magno es conocer porqué la humanidad, tanta humanidad, sigue necesitando del pensamiento mágico…

Septiembre 2016-09-06


Birlibirloque

viernes, 2 de septiembre de 2016

EL TRAUMATÓLOGO





Tenía la costumbre de recibir a sus pacientes tumbado en una cama amplia, de colchón duro y sin almohada. Siéntense, por favor, decía señalando unos sillones tipo calzador que se encontraban en el lateral del somier mientras doblaba el embozo de la sábana con la que se tapaba a pesar de estar vestido. Se ponía un gorro blanco de cirujano en un intento de conciliar la postura poco ortodoxa que adoptaba con el venerable oficio que profesaba. No era siquiatra sino traumatólogo por lo que al poco rato tenía que levantarse para realizar las exploraciones que ejecutaba con pericia, empezando la consulta propiamente dicha; eso sí, acompañado de una burocracia espesa que él mismo se encargaba de rellenar.
Había ideado gran variedad de tampones con los que imprimía el formulario más adecuado a cada caso. Escogía una de esas almohadillas de base amplia, la miraba con atención durante unos segundos, la empapaba de tinta roja y tras estamparla en el papel leía los epígrafes en voz alta dirigida al paciente. Después de la filiación recogía datos que a veces parecía que no tenían nada que ver con la medicina pero que él se encargaba de explicar. Si le pregunto que si va mucho al cine es por conocer el tiempo que permanece sentado, condición que se relaciona con las enfermedades de columna y si indago sobre lo que lee es por identificar su personalidad ya que los intelectuales suelen ser sedentarios. Después del pesado trámite se sentaba en una gran mesa a la que acudían varios ayudantes que entablaban una conversación ajena por completo al caso.
Como no creía que pudiera existir un médico tan extravagante acompañé a un amigo que tenía un problema de rodilla y todo ocurrió como se relata, hasta el punto de que una de las colaboradoras que me conocía me preguntó por mi familia como si estuviéramos en tertulia. La cosa se podía haber alargado si un paciente que esperaba fuera no asoma la cabeza por la puerta preguntando: ¿falta mucho? Ya terminamos contestó el doctor con un gesto de resignación como diciendo ¡qué le vamos a hacer! dirigido al nuevo cliente mientras continuaba con nosotros. No se puede uno entretener, la gente tiene prisa y luego pasa lo que pasa, se justificó. Nos despedimos después de que mi amigo abonara la suculenta minuta que fue recibida con alegría por el doctor que se colocaba el gorro al tiempo que se metía en la cama y gritaba ¡que pase el siguiente!

CIRANO

lunes, 22 de agosto de 2016

UNA MAÑANA , DOS ESCENAS







1ª Escena:

Sobre el mostrador de la farmacia, recostada, una señora, como su báculo al lado. Tal vez en la setentena y sobre el mostrador 8 envases de medicamentos. La señora manipula los envases acercándoselos un poco, al estilo miope, la mancebo le pide que se esté quieta: “ tiene en el ordenador por orden los envases y tiene que comenzar de nuevo”. Con un suspiro, algo ansioso, obedece.
Minutos después se reactiva, vuelve a querer identificar los envases, “este colorao no lo reconozco… y ¿ese pá que es?... ah, este pá la tensión…”
-¿Puede ponerme en cada uno pá lo que es?
La cola va aumentando, la señora ha pegado hilo, a continuación, con la mancebo y no advierte la cola…; ésta nos mira rogando compresión, “es que cuando viene necesita echar un ratito conmigo”
Ocho medicamentos, remedios precarios de la sola soledad... Algunos claramente “complacientes”: Diacepam Leo 2mgr que tal vez se pierda en la saliva…y es que la soledad de muchos ancianos ha encontrado consuelo en los medicamentos y en sus prescriptores y expendedores, ganga como no hay otra para los Laboratorios, problema de difícil “gestión clínica” y drama humano y social, muy penoso.

2ªEscena:

Playa de la Cala del Moral, otra señora, ochentona, de pié, junto a una silla, otea el lejano horizonte, por el que desapareció un día hace ya dos años su esposo. Se le ve erecta; de aspecto físico, bien.
Un aluvión de evocaciones: durante varios decenios recibió medicamentos, a varios de ellos psicodependiente. Biografía muy cargada de acontecimientos emocionalmente significativos, depresión crónica : latente, omnipresente, expresión sintomática de lo que se ha denominado “un enganche maligno” en el nivel de las relaciones de pareja…; he aquí otra medicalización, socialmente aprobada para enfrentarse a un conflicto grave de pareja, socialmente taponado, aguantado por cada uno a su manera. En ella, la fuerte “medicalización” (menuda angustia cuando retiraron el Mutabase, antidepresivo barato. Lo buscó por todas las farmacias de Málaga para que no le faltara.) En él, una muerte prematura…
Es la “medicalización “ del sufrimiento… con la bendición de todas las Instituciones.

BIRLIBIRLOQUE


sábado, 6 de agosto de 2016

ALGÚN HÁBITO LITERARIO

                                         

No me apercibí de que mi vida es una constante rutina, no mi vida social que esta ocupada por diversas actividades más o menos entretenidas, sino mis ocupaciones de desarrollo del conocimiento.
Me paré y senté en la butaca que tengo a la izquierda de mi mesa de trabajo, me había pasado por las entendederas las rutinas que cada día me ocupan y no me había dado cuenta de que todo es una consecución de repetición de hechos del mismo formato. Para no olvidar e investigar si eran miméticos de un día para otro, decidí someterlos a observación meticulosa, y resultó algo parecido a lo que describo para el lector.
Es una habitación tranquila y llena de libros, solo puede sonar el reproductor de disco en formato CD, quizás se acerquen a los ciento cincuenta y de música clásica. La construcción es de buhardilla con dos ventanas que solo abro en verano, por la temperatura. También uso la radio pero solo emisoras públicas y algo fundamental, que hablen poco.
Los libros están distribuidos por un orden peculiar, la mitad son ensayos, la otra mitad novelas. Estos dos bloques también tienen un orden, la zona de ensayos contienen libros de pensamientos, materialismo y teorías de la mente, la zona de novela contiene americana, francesas y españolas. En total puede haber unas quinientas novelas y unos trescientos ensayos.
Y ahora viene lo curioso, se los títulos pero no recuerdo el contenido de ningún libro. Así que desde hace dos años no compro libros nuevos, solo releo, siguiendo un orden aleatorio, por ejemplo he leído todo Pio Baroja y me he quedado de piedra porque me ha parecido un auténtico ladrillo, una vez leída una novela las demás mantienen un mismo ritmo y secuencia. He parado mientras escribía este cuento y he calculado que volveré a Don Pío Baroja dentro de diez años, eso si mantengo el buen ritmo de lectura como hasta ahora. Lo que más esfuerzos me cuestan son los ensayos, leo y releo ya varias veces las obras de Arthur Schopenhauer y cuando quiero saber algo genérico sobre el autor no recuerdo nada, absolutamente nada. Así que me agencié una libretilla y tomo nota, aunque me sirve de poco ya que me cuesta trabajo encontrar las anotaciones oportunas. Decidí pues, continuar las lecturas de forma alternativa y me relajé disfrutando de lo que en cada momento leía, y vive Dios que me ha sido de gran utilidad, en ese momento que leo siento un gran placer en esa lectura, hasta que paso la hoja y me enfrento con la siguiente página. Alguna vez que he perdido ocasionalmente la referencia, me paseo por todo el libro y no puedo saber en que pagina estaba, pero da igual busco una página de número par y vuelvo a leer. Con un poco de música y mis letras soy feliz

INDALESIO Enero 2016  

sábado, 25 de junio de 2016

PAPEL Y LÁPIZ




El hombre despierta de la siesta y empieza a buscar algo que ha soñado que ha perdido. Con esa preocupación olvida lo que tenía que hacer al despertarse que era ir al médico. La imagen onírica suplanta la realidad hasta que encuentra lo que había perdido en el sueño. Se trata de una reliquia de sus antepasados que guarda en un armario dentro de una caja de taracea. Al abrirla sale una pequeña araña que le pica en la mano. Asustado tira la caja al retrete y hace funcionar la cisterna. Su mano se hincha y duele por lo que va a urgencias. Cuando saca la documentación encuentra la cita a la que ha faltado. En recepción se lo recuerdan pero miente diciendo que no ha podido acudir a causa de la picadura. Le inyectan urbasón y le proponen colocarlo al final de la lista de la consulta programada pero se acuerda de que ha tirado algo de mucho valor y sale corriendo hacia su casa con tan mala suerte que lo atropella un coche. Él dice que no es nada pero lo obligan a volver a urgencias donde después de atenderlo le informan de que todavía está a tiempo de asistir a la consulta programada. Como ha olvidado el episodio de la caja accede a sentarse en la sala de espera. Allí conoce a la mujer de su vida con la que se casa. En el sueño trataba de buscar la caja con el recuerdo de familia para regalárselo a la mujer que había conocido en la consulta. Mete la mano en el bolsillo y encuentra la caja pero no se atreve a regalársela por si contiene otra araña o incluso la misma que le ha picado. Se mira la mano y ve que ya ha sanado o que nunca tuvo nada. La mujer con la que va a casarse es su mujer que está impedida en casa. Vuelve corriendo porque está sola y la encuentra muerta. La araña le ha picado en la cara y ha anidado en el pelo. Intenta acercarse pero la araña que es monstruosa se eriza dispuesta a saltar sobre él. Retrocede con cuidado hasta la puerta por la que sale; tras cerrarla con llave va a la policía donde lo cuenta todo. Una patrulla lo acompaña y encuentran a su mujer malherida en el suelo. Lo detienen sin dar crédito a su historia y lo meten en el calabozo. Se queda inmediatamente dormido y sueña que ha ganado una prueba de atletismo en una olimpiada por lo que se pone a dar saltos. En uno de ellos cae de la cama y se parte la nariz. Se levanta como puede y se arrastra hasta el salón de su casa porque no estaba en comisaría. Empieza a reflexionar sobre lo sucedido apuntando los hechos en una libreta: soy viudo desde hace diez años, vivo solo en una barriada obrera sin asistencia. Mi familia siempre ha sido pobre. Nunca he tenido una caja con una joya y lo que soñé antes es falso. Ni me ha picado una araña, ni me ha atropellado un coche, ni he estado en un hospital. Soy aficionado a la literatura y desde hace unos días escribo mis sueños. Nunca releo lo escrito porque no lo entiendo. Lo hago para entretenerme. De pequeño quería ser médico pero me obligaron a ser escritor y he fracasado. Durante muchos años me ocupé de la página de sucesos en el periódico local y solo se me ocurren ideas macabras. Con la pensión voy tirando pero tengo la vista cada vez peor y no pienso ponerme gafas. Si tuviera un ordenador podría ver películas porno como mis amigos. Menos mal que me queda papel y lápiz.

CIRANO

martes, 7 de junio de 2016

TRISTEZA INCOMODA






Llevo meses jubilado, nada enturbia mi situación, solo que desde hace unas semanas me siento profundamente triste. Por colocar mis sentimientos diré que jamás me he sentido triste, mi situación personal es buena tanto social como económicamente, y que nada me afecta para sentirme mal, aunque siempre tengo una pequeña tendencia a cultivar el sentimiento trágico de la vida. Algunos amigos me avisaron de que escribía hechos tristes y demasiado dramáticos y tanto presionaron que intente cambiar esa tendencia. Me encontraba incomodo, pero trabajé duro y algo pareció corregirlo, hasta que progresivamente me deslicé a los tiempos en positivos y optimistas. Pero sinceramente no me gustaban los relatos, me parecían banales y vulgares e incluso perdí interés en lo que escribo, así que fui poco a poco abandonando la escritura y me dejé crecer la barba.
Me miraba al espejo y fui notando unas ojeras intensas y de color oscuro, los ojos glaucos y la piel con descamación seborreica que no mejoraba con la limpieza. No le dí demasiada importancia hasta que comencé a sentir un severo estreñimiento, jamás había ocurrido en mis hábitos las dificultades en mi tubo digestivo, pero aquello parecía serio porque a duras penas se corregía con laxantes y con fibras y comencé a sentir preocupación.
Como todo buen ciudadano tengo una hermana conocedora de problemas sanitarios, le llamé y le conté algunos de mis síntomas, sin dudar me recomendó hábitos alimenticios y una sustancia para la limpieza de los intestinos. Aquello no mejoraba y cada día me sentía más constipado y con mayores dificultades, así que decidí tomar una determinación, o me ponía en manos de un médico a pesar de la pereza que me daba, o bien acababa con mi existencia por el camino más corto. Recordé las recomendaciones de los amigos que me aconsejaban no tomar decisiones vitales demasiado exigentes y dramáticas, pero estaba cansado y asustado con ese tema y quería acabar con aquella situación, así que tenía que tomar una decisión, ya.
Evidentemente no tomé la decisión más trágica porque sino no estaría contándolo, fui al médico que tardó en recibirme una semana, me pidió unas pruebas clínicas que tardaron otras dos semanas y cuando las miró ya me encontraba profundamente asustado y daba por hecho que lo mio solo tendría solución quirúrgica. Pero no, nada me había atacado, solo un colón espasmódico por un cuadro compatible con una alteración depresiva de origen no filiado. Salí de la consulta desconcertado y algo más reconfortado sujetando las pastillas de los nervios, pero sabía que aquello solo era el principio de una larga cadena de malas presencias clínicas, porque ya he cumplido los setenta años.
INDALESIO Octubre 2015