jueves, 30 de mayo de 2019

MALOS PASOS






Me llamó Rafael Sánchez, tengo cincuenta años y paso por un mal momento físico y anímico . Los porqués son complejos de averiguar, pero teniendo la necesidad de contarlo, me descubro ante mis amigos. Hace quizás cinco años me apunté en un gimnasio para mejorar mi condición física, me dolían los muslos cuando caminaba algo más de lo habitual, también porque mi constitución anatómica es de piernas y muslos finos y atróficos. Después de seis meses de duro ejercicio, no encontré ni mejoras en el esfuerzo ni mejora en el desarrollo muscular, así que decidí buscar otro tipo de ejercicio que al menos fuera más entretenido. Decidí que lo primero que tendría que hacer es analizar cuales eran mis alteraciones físicas, y que como consecuencia había desarrollado una profunda tristeza y psicopatía que agravaba mi situación. ¿Cuales eran mis alteraciones físicas? Lo identifique con facilidad, porque tenia conocimiento sanitarios , era una marcha anormal. Caminaba con oscilación, me desplazaba hacia los lados cada varios pasos, aunque siendo verdad lo primero que me pude apercibir es que caminaba despacio, y todo el mundo me adelantaba. Observé que siendo alto de 1 metro y 83 centímetros, y que el ritmo de mis piernas parecía normal, avanzaba mucho más lento que las demás personas y que quizás perdía impulso con este tipo de marcha. Busqué información sobre la marcha y los tipos de alteraciones posibles y encontré que existen multitud de tipos de marcha, y no menos alteraciones y orígenes de patologías detectables con el análisis de los tipos de desplazamiento con las piernas. Estos análisis podían ser de gran utilidad para detectar multitud de enfermedades de origen neurológicos, psiquiátricas y constitucionales, y yo según mis observaciones podía ser un compendio de todas ellas. Decidí que ya que no conseguía identificar el problema concreto, al menos podía poner en marcha algún sistema de corrección, que me produjera mejoría clínica y en la autoestima. Por supuesto serían ejercicios fáciles y adaptados a la vida cotidiana, el primero de los cuales fue el seguir la linea recta que marca la unión de las lozas del suelo. Empecé con interés pero poco a poco me fui aburriendo, no conseguía corregir las desplazamientos laterales y seguía con la marcha lenta insegura, pero ya tenía casi seguro que no parecía progresar, aunque tampoco mejoraba mi estabilidad psíquica. Dejé los esfuerzos de concentración y me lancé a ejercicios de caminar por senderos del monte, y aunque no parecía que tuviese utilidad al menos era divertido y olvidaba los males que me acechaban. Escribí a un Gabinete de análisis de la marcha y les pedí cita para que me realizaran un estudio que me permitiera tener un diagnostico que me tranquilizara, mientra busqué y encontré ejercicios que me fortaleciera equilibrio y la musculatura erectora del tronco. Consistía en marcha lateral hacia ambos lados, en grupos de de treinta saltos y después en carrera hacia atrás todo lo que aguantara. Cada día hacia mis ejercicios durante una hora, y aunque me parecía ridículo le puse empeño hasta que corriendo de espalda, tropecé y caí por un terraplén de unos diez metros y en cuyo fondo había una cantera de piedras que sirvieron de amortiguador de mi espalda. No podía moverme y mis piernas no respondían, y tenía enormes dificultades para respirar. En esa posición permanecí hasta que sentí que caía liquido sobre mi imposible cuerpo, miré y era un hombre que meaba tranquilamente desde el borde del camino. Hice señales con mis brazos y el campesino dio un salto y desapareció de mi vista, al momento volvió a asomarse y me gritó que era lo que hacia allí. No me moleste en contestarle, pero moví los brazos en señal de que estaba vivo, una hora después me sacaban en camilla y me trasladaban al Hospital. No volví a caminar y aun continuo vivo después de diez años de reposo obligado, solo podía leer y a buena fe que lo hice, pero nunca pude averiguar porque había caminado de esa forma tan peculiar, tampoco los muchos especialistas que me visitaron y que les pregunte con curiosidad.

INDALESIO