lunes, 16 de enero de 2017

ESCRIBE COMO ERES Y ACABARÁS SIENDO COMO ESCRIBES




El que tiene algo que contar escribe, quien está dispuesto a sostener lo que dice publica. En ambos casos se obedece al instinto de supervivencia (lucha de la vida contra la entropía) transmitiendo la idea. No es pretencioso intentar hacerse entender, ni un alarde de vanidad mostrar lo escrito, todo lo contrario, es un ejercicio de humildad con el que se reclama que se acerquen, acepten y si puede ser disfruten de lo que dices.
La manera de escribir refleja la manera de ser y la manera de vivir, que no siempre coinciden o mejor, que casi nunca coinciden. La libertad empuja a ser como se piensa y a vivir como se es. Entre los rasgos de la personalidad quizás sea la escritura, aunque no toda, el que más libertad propone y el que mejor define el espíritu. Ya es significativo que la inclinación a la escritura sea algo más que afición a la literatura.
Escribir es atreverse a dar un paso adelante como si se tratara de ofrecerse para una misión arriesgada. Estás en formación y el capitán pide voluntarios. El que se adelanta, por lo pronto, queda marcado. Sus compañeros que siguen paralizados por el miedo se fijan en él, sienten envidia y al final serán los primeros en desear, en necesitar, que fracase. Pero incluso contando con bagaje suficiente para realizar la tarea te pueden elegir o te pueden dejar en tierra de nadie. En esa penumbra que cuando griten ¡rompan filas! quedarás señalado como quien quiso y no pudo. Ni con los buenos que te mirarán con desprecio ni con los malos que te aborrecerán por apuntarlos como cobardes.
Triunfes o fracases tendrás que saber quien eres. Si lo que escribes es malo debes dar la razón a quien te desdeña. Si consideras que lo haces bien y no lo valoran deberás estimarte desgraciado, no exactamente perdedor porque te conoces, sino alguien a quien la fortuna le niega sus caricias. Puesto en ese tesitura no queda más que atreverse a escribir como eres para acabar siendo como escribes.

CIRANO