lunes, 18 de mayo de 2015

MENTIRAS






No recuerdo cuando comencé a mentir, bueno en realidad era muy joven, más aún, era un niño pequeño. No recuerdo cual fue, quizás haciendo un esfuerzo, diría que gateaba por un callejón de la casa donde vivía y me introduje una colilla de cigarro, en la boca. Cuando mi madre me sorprendió, saqué la pava de mi boca y la tiré, mientras negaba con la cabeza y balbuceaba Ernesto, el nombre de mi hermano. Siendo tan pequeño no podía mentir, según mi madre, por lo cual el castigo lo recibió mi hermano. Me resultó simpático, solo tenía que modificar el sentido de los hechos y me libraba del regaño, que por cierto es lo que más odio. Si me pillan que me castiguen, pero regañar no por favor.
Bueno me fui acostumbrando a la mentira, y ha usarla con frecuencia. Por ejemplo, cuando inicié mi periplo estudiantil, después de párvulos, me inventé una familia que no tenía nada que ver con la mía, a veces exageraba tanto que tenía que corregirlo sobre la marcha porque eran auténticas locuras. Y las lanzaba incluso delante de los profesores y curas lectivos, que me miraban con sorpresa porque sacaba del mapa las posiciones terrenales de mi padre, algo que resultaba goloso para los ávidos curas.
Como consecuencia empecé a cuidar el refinamiento y la oportunidad de la mentira, eran hechos y secuencias que con dificultad se pudiera desmontar para no verme metido en mayores líos.
Después, en la época de las chicas, pasé de la mentira ostentosa a la exageración cuidadosa, me creé un currículum magnifico y muy atractivo, que ninguna chica se atrevería a rechazar, a pesar de lo cual no era muy famoso entre ellas, y tuve que agregar otras lindezas que sedujeran añadidos con mis virtudes. Según mis principales mentiras, había sido novio de cantidad de chicas con las que había intimado en demasía, pero con total privacidad.
Cuando fundé una familia, no tuve hijos, lo achaque a trastornos de mi mujer, aunque con toda certeza sabíamos que yo era impotente.
Pero no duró siempre, muy cercano a los setenta años descubrí que era una bajeza tanta mentira, ya que olvidaba hechos falsos, y cuando volvía a describirlos eran de otra catadura y forma y me llamaban la atención. Y en más de una ocasión me había hecho parecer un beocio.
Ahora, cercana ya la desaparición de mi persona he reflexionado sobre el uso de la mentira,tanto que me he quedado, no solo sorprendido sino expectante, ante la sarta de inexactitudes, por lo cual he decidido corregirla, aunque sea bastante tarde para modificar la mendacidad.
Me he asomado al mundo que viven los demás, para tomar referencias, y he quedado tan sorprendido de que esté extendido el uso de la falsedad , y tomé la determinación de mandar tomar viento fresco ese delicado puritanismo, porque lo que yo soy es un tipo legal usando la verdad, perdón mi verdad.

INDALESIO Marzo 2015