sábado, 26 de abril de 2014

CUANDO PEPE PERDIÓ LA FE

                               


Luces apagadas, unas velas enclenques, titubeantes, proyectaban sombras fantasmales en las paredes húmedas del recinto. En los primeros  ejercicios espirituales de Pepe una voz bronca, con exaltaciones momentáneas, relataba la infortunada corta biografía de Pepito.
Niño ejemplar… Pepito; la alegría de sus padres…; de 10 en estudios, urbanidad y disciplina...; en gracia de Dios por su primera comunión recién recibida… he te aquí que cayó en manos de malas amistades… le roba una peseta a su madre… sale a la calle… le cae una “tea,” lo mata… y Pepito para siempre a arder en el fuego eternoOOO!, tronaba la voz del predicador que hasta la sombras de las velas se agrandaban.
Pepe entre entristecido, temeroso e increyente se fue a su casa.

Al año siguiente, en el mismo escenario. Pepito se había hecho  la primera paja, había caído en el horrendo hábito. Y otra vez la voz tronante… con la misma mala suerte de la “tea”…y el mismo destino por los siglos de los siglos…
 Entonces  en Pepe,  a pesar de su  edad, aumenta la increencia  y abandona los ejercicios espirituales y “corta con los curas”:

 “Ya sabía yo de sobra -decía – lo que le iba a pasar a Pepito cuando fuera por vez primera a una “casa de putas”


BIRLIBIRLOQUE   Abril 2014